miércoles, 27 de junio de 2007

Tangentes congeladas en el tiempo


"There are many kinds of freedom, but at the moment the freedom that I yearn for most is the freedom from expectation"
Alistair Fitchett

Para algunas cosas, junio está resultando un mes pésimo. Si hace unos días nos hacíamos eco del cerrojazo inesperado de Karpov, intentando a pesar de todo recuperar un cierto optimismo, ahora le ha llegado el turno a Tangents, y cuesta hacer una lectura en positivo de eso. Se trata de una pérdida con todas las de la ley, enorme se mire por donde se mire, que arrastra tras de sí el peso acumulado de la memoria. Habíamos llegado a una sintonía tan notable con Alistair Fitchett y a admirar tanto a John Carney (es decir, tanto como es posible sin caer en la idolatría) y sus impecables series, que parece mentira que Tangents se encuentre congelado. Solidificado, frozen. Por supuesto, de momento sobrevive el dominio y todavía es posible acceder al histórico del site, diez años de los textos musicales más apasionados, dentro o fuera de Internet. Pero no es esa la cuestión. La cuestión es que si lo de Karpov fue un golpe fulminante, a pesar de lo plácido de su planteamiento, lo de Tangents roza la catástrofe a gran escala. Se parece al fin del mundo.

Aunque por supuesto no lo es.


Tangents seguirá siendo una influencia por siempre. Literalmente. Una influencia que arrastraremos toda la vida, como de hecho lo hacemos ya ahora, imitando en cierta manera su peculiar estilo de jugar con las referencias. Esa es la más valiosa de sus enseñanzas, un arte en el cual John Carney era (y es) un auténtico maestro. Muchos hemos aprendido de él, así que visto de ese modo Tangents sigue vivo. Lamentarse de que ahora parezca un iceberg a la deriva con su extremo flotante cada vez más hundido en el océano es como lamentar que los Monty Python ya no sigan juntos, o que ya no existan grupos como los June Brides o, peor aún, los Everly Brothers. Echar mucho de menos a Tangents no conduce a nada, es nostalgia de hace dos días...

... A nosotros sin embargo estas cosas nos hacen más fuertes.

Para empezar, Alistair Fitchett vive a varios cientos de kilómetros, muy cerca de The Clientele pero demasiado lejos de los Thelematicos como para celebrar unas canciones que seguramente nunca llegará a conocer. Cosas como éstas son importantes y de eso va (o iba, todavía cuesta aceptar la idea) también Tangents. No solo es la valentía referencial, también trata de pequeños mundos extraordinarios, estén donde estén, por fuerza alejados del esclavizante pensamiento mayoritario.

El problema real es que a Alistair Fitchett se le ha acabado la energía que tal vez a nosotros también nos falte algún día. Se trata de una especie de agotamiento del entusiasmo. Comprensible, aunque triste. Estar alerta a todas horas no es fácil, exige una dedicación incansable, y más cuando se intenta siempre escribir poniendo toda el alma en ello. Es una dieta de obsesión a jornada completa, y quizás por eso también lo dejó Karpov. Pero mientras es excitante es excitante. Y si por casualidad algún día deja de serlo, ese día, por favor, que alguien nos recuerde que epitafios como éste son en realidad demasiado amargos e injustos con lo que amas:

"I want to listen to music and not feel the need to explain it. I want to hear records and not have stories to tell other than those which stay inside and say simply that the records make me smile or cry. I don’t want to have to explain myself"
Alistair Fitchett


B'dum b'dum

Diez años de histórico de Tangents.
La serie de John Carney 'Shivers Inside' en www.shiversinside.com.
La serie de John Carney '50000 Reasons' en www.50000reasons.com.
La serie de Daniel Williams 'Backed With' está aquí.
El blog de Chris Fox sigue aquí.
El blog de Alistair Fitchett está por el momento congelado aquí.

lunes, 25 de junio de 2007

Cohetes y casitas

El azar nos lleva y nos trae. Nos zarandea y arrastra como le da la real gana, sin darnos tiempo a cambiar de ropa. De repente, no estamos donde pensábamos estar, y sin embargo vivimos lo que no pensábamos vivir, desorientados pero felices, como en un castillo lleno de espejos. Se cancela fulminantemente el Pocket 4.4 (cinco días después sigue sin haber explicación oficial, solo conjeturas y esta carta del promotor que suena a un mero salir del paso) y algo mejor toma forma en el Big Bang de la calle Botella: Lo más suculento del Pocket, Cohete, junto a lo (ahora ya no es ningún secreto) mejorcito de esta ciudad, Thelematicos. Además de Sibyl Vane (por desgracia incompatibles en horario con el santo de amigas que se llaman Joana) y La (inefable, reprobable, olvidable) Célula Durmiente.

Recapitulando... Lo más suculento del Pocket y lo mejorcito de Barcelona.

Cohete y Thelemáticos.

Nada de número punto número. Nada de beber obligados esa asquerosa cerveza que cree que donde va triunfa.

Por solo cinco ecus y, por si fuera poco, sin tener que aguantar a Luthea Salom. Sintiéndose como en casa.

Mejor así.


El grupo anteriormente conocido como Cohete


Antes que nada, una pequeña mentira: El sábado Cohete no tocaron en el Big Bang. Por si acaso. Hay mucho promotor-hiena suelto. En cambio, sí tocó un grupo que se parecía bastante a Cohete (1), cuya carta de presentación era precisamente haberse llamado Cohete en un pasado no muy lejano. Alguien gritó el nombre de Croqueta, y la verdad es que es un nombre tan bueno o tan tonto como cualquier otro. Y da igual si lo es. Croqueta, el grupo anteriormente conocido como Cohete, son excelentes. Tienen un repertorio que merecía ser tocado y no son para nada victimistas. Además de esos Patrullero Mancuso ya mencionados hace unos días, tienen algo de los Soft Boys más rítmicos y de los primeros Dream Syndicate. Lo cual es bastante extraordinario, si uno se detiene a pensarlo. Varias de sus canciones piden esas trompetas que nos hacían la boca agua en la versión maqueta de "Micromacro" y en las que es imposible dejar de pensar desde entonces. Mientras llegan los metales, lo mejor del cuarteto siguen siendo esos entrelazados de guitarras nerviosas, ese sonido irresistiblemente Muebles, y canciones como "Animal", cincuenta puntos en la diana de las canciones que definen a los grupos perfectamente enfocados.


Thelematicos


Si Cohete mostraron el valor del plato bien hecho, Thelematicos dieron un festín trepidante y voraz. Las suyas son canciones de un minuto o menos. Hacen algo, lo que sea, y en cuanto adquiere un cierto sentido se arrepienten y lo abandonan, solo para empezar a hacer otra cosa igualmente buena. Aniquilan el tiempo, literalmente. Con ellos, no existe el futuro, o al menos da igual a dónde lleve. Hacen trizas despreocupadamente lo que otros construyen cuidadosamente. Y aun así consiguen canciones, nada de esas masas de sonido tan fáciles, aburridas y sin expresión, que atesoran en otros sitios.

Nacho y Sergio, ambos en Anticonceptivas, pueden hacer lo que se les antoje... hacen lo que se les antoja. Son dueños de sí mismos y de su propio idioma. Sergio le practica a la guitarra toda clase de vudúes, y Nacho zurra a la batería como un niño ensimismado, con el antiguo arte de la locura. Cuando canta (cosa que hace habitualmente, y con mucha soltura, en Anticonceptivas) su voz se alarga en un eco melódico, que contrasta con la aspereza de Sergio y hace que todo parezca todavía un poco más un hechizo. Thelematicos son, visto lo visto, la versión poseída y apresurada de Anticonceptivas. Iguales pero diferentes, estallando en flashes todavía más cegadores y breves.

Por eso, son capaces de dejar atónito al público, empapándolo de una gloria opuesta a toda artificiosidad, que no tiene nada que ver con la ambición, y sí con un nuevo lenguaje para esta pequeña y modesta comunidad. Su reciente EP existe en cartón y vinilo antes incluso de que exista un jpeg de su portada, lo cual contrasta con el (todavía reciente) lanzamiento virtual del álbum de Anticonceptivas. Las seis canciones de este siete pulgadas (2), a 33 rpm y sin ninguna inscripción en la galleta, ratifican la identidad poco encasillable de Thelematicos. Son seis canciones frenéticas y brillantes. Una muestra vibrante y para nada residual que permite paladear, también en casa, parte de los sabores de ese festín trepidante y voraz.

B'dum b'dum

(1) Los verdaderos Cohete estarán tocando, según parece, en el Funhouse de este año.
(2) Incluyen sus hits "Thelematicos", "La montaña" y "La casita".

miércoles, 20 de junio de 2007

"Mañana es mi palabra favorita"

Jaque al politburó


El inesperado final del boletín de Karpov siempre dará la impresión de precipitado. Un día se hablaba de Saturday Looks Good To Me, otro de Prín La Lá, el penúltimo de independencia vital (desde la óptica eminentemente burguesa de Federica Pulla), y al día siguiente... nada. Un cuerpo inmóvil sobre la piltra, en fase inicial de descomposición, sin ningún Rico Díaz que se dignase a embalsamarlo con algún revolucionario derivado del formol. Nadie lo esperaba. Fue a todas luces precipitado, decíamos, como si nos hubieran arrancado algo en un tirón para el que no estábamos preparados. A la soviética. Un ajedrecista desaparecido sin poder dar explicaciones, y sin una mala versión oficial que llevarse a la boca. Secreto de Estado.

Estas cosas pasaban. Ganaba Kasparov, arrastrando a la perestroika tras su estela, y de Karpov nada se volvía a saber. Son tiempos de glasnost, nos decían, los rostros deben cambiar. De una manera egoísta, echaremos en falta su visión desde el lado opuesto del puente aéreo. Los guiños, las sugerencias, los guantes tendidos... Entre sus muchas otras virtudes, Karpov era tenaz y por lo general certero. Mucho más certero que cualquier otro, en realidad. Sin descanso, daba buena cuenta de las evoluciones de Punsetes, Cohetes y cuanto de reivindicable estético-musicalmente tenía (tiene) Madrid. Y no solo Madrid. Karpov fue uno de los pocos, si no el único, que supo perseguir, en impecables entregas, la excitación que suponía el debut en vinilo de Incrucificables. Se encuentre o no como el tipo de la cama, lo cierto es que debería resucitar, aunque solo fuera un poco. Reencarnado en mimo, en ajedrecista, en controlador aéreo o en bombero torero, pero vivo.

Si existe un epitafio, una imagen, una música o unas palabras adecuados para despedir a Karpov, solo pueden ser los que esconde esta foto, que él mismo tomó en su momento. El disco que suena es importante.



Fobias karpovianas: Le Pianc

A Le Pianc, uno de esos raros grupos con los que Karpov erraba el tiro, tomándolos por el lado equivocado, se les pudo ver ayer en la Plaza Real. Poco que reseñar, salvo que hubieran sonado mejor en medio de la calle Escudellers y sin técnico de sonido. Paralelamente, como era el día de la música, unos cuantos patrocinadores que cotizan en bolsa internacional apoquinaron lo suyo para traer de Manchester a los Happy Mondays, y que Astrud los teloneasen en la Plaça de la Mercé, ante una chusma de calimocheros, no sostenibles y sin ninguna intención de ser reciclados. ¿Astrud? Bueno, más bien la mitad de Astrud haciendo como de Surfin Bichos. ¿Happy Mondays? Cuando esperas basura descompuesta, los restos en el plato se parecen a un manjar.

Excepto con los Happy Mondays, los conciertos de estas características deberían estar prohibidos. No son para Le Pianc o Astrud. Mejor dejarlo para otro día, un día que no sea el día de nada.


Filias karpovianas: Punsetes y Cohete

Este sábado estaba prevista una verbena de San Joan algo atípica. Todos -absolutamente todos- los grupos de Madrid a los que teníamos curiosidad en ver por aquí tocaban en el Pocket (al que, ya que estamos, por algo llaman así). Los Punsetes, Cohete, Solex, Charades y Jonston. Los dos primeros fueron favoritos karpovianos y también los que más interés suscitan todavía en B'dum B'dum.

Al final, el impecable hilo argumental de la fiesta ha quedado algo desvirtuado, con la caída de Los Punsetes y la incorporación de First Nation, Githead (con Colin Newman, de Wire) y Luthea Salom. Todos ellos son musicalmente interesantes (bueno, Luthea Salom NO, la verdad), pero tienen poco que ver con la idea inicial de un pequeño festival para los que quieren evitarse viajes apresurados a Madrid.


Pero lo peor no es, por supuesto, que además toquen Githead o First Nation. Obviamente. Lo peor de todo es... bueno, ¿qué ha sido de Los Punsetes? Maldita suerte, para un grupo dotado de materia gris que todavía toca en directo... Basta con echarle un vistazo ocasional a los blogs de sus componentes, Triple Errre y en menor medida Andante Molto Grosso, para darse cuenta de la enorme personalidad que se esconde tras ese nombre inspirado en el sabio-idiota más célebre de España. Estas cosas son, nos repetimos tanto como sea necesario, cada vez más importantes en la democracia absolutista de Internet y sus cada vez más aburridos y saturados myspaces. Además, Los Punsetes no han hecho más que mejorar y mejorar con el tiempo, desde aquella primera maqueta demasiado ingenua, hasta convertirse en el híbrido perfecto entre Beef y TCR, recogiendo no solo el testigo musical de estos dos grupos sino también heredando buena parte de su inteligencia. Adiós ingenuidad, hola sustancia.

Pena infinita que no vengan.

Sin desmerecer, ojo, el pop en seis dimensiones de Solex, y todavía menos la vibración favorita de los Cohete, en un espléndido momento y superando, sin matar al padre, el sonido post-Patrullero.




B'dum b'dum


miércoles, 13 de junio de 2007

Teenagefanclubbing

Existen dos maneras de hacer buenas canciones: o las rompes o las bordas. Hay que tener pericia e ingenio para hacer bien cualquiera de esas dos cosas. Quienes aman (amamos) el pop buscan (buscamos) continuamente en ambos cajones. Los días pares en uno, los impares en el otro. Se alternan. Los días de subida, sorpresa. Los días de bajada, confort. El segundo grupo temporal es tan importante como el primero. No todos los días hace falta que alguien invente algo para nosotros.

Al contrario que otros, no buscamos en el clasicismo nostalgia, ni ver refrendados nuestros gustos en proyeccciones de estilos y artistas ya juzgados, establecidos y consolidados (en los listados de clásicos aparecen siempre Dylan, los Byrds y Big Star, aunque ni a Roger McGuinn ni a Alex Chilton les concederán nunca un Príncipe de Asturias). Es más bien una necesidad de seguridad y una búsqueda del valor en la utilización de lo ya inventado. Una voluntad involuntaria de ser arropado y no zarandeado, de llegar al mejor de los lugares conocidos, en contraposición a tener que afrontar algo desconocido. Hoy, simplemente, no toca cambio. Lo decíamos antes: No todos los días hace falta que alguien invente algo para nosotros.

A veces basta con un par de discos de Velvet Crush o Greenberry Woods.

Afortunadamente, hay una buena cantidad de música para estos momentos. En diferentes estilos, intentan con conocimiento de causa mejorar a los clásicos (y lo que sigue es algo parecido a una lista de favoritos) Game Theory, Herman Düne, los New Pornographers, Bart Davenport, The Lackloves, Epic Soundtracks y Nikki Sudden, o Nice Man...

... Y, por supuesto, Teenage Fanclub. Clásicos entre los clasicistas. Los Byrds de los noventa, como los llamaba el dependiente heavy de una conocida tienda de discos barcelonesa, ya desaparecida. A propósito de cuyo sonido, sería de justicia hacer un alto y dedicar un pequeño espacio para la música de The Primary 5 y Valero.


THE PRIMARY 5
“Go”
Re-Action

Si Paul Quinn fue importante para la manera de hacer de Teenage Fanclub mientras estuvo con ellos, eso es algo que solo pueden saber los protagonistas. Lo que es seguro es que Quinn sí aprendió, y mucho, de sus compañeros. Aprendió a encontrarles el sitio a las melodías en canciones casi perfectas. Aprendió a conseguir los sonidos de las mejores guitarras clásicas de la escuela escocesa. Aprendió a entonar como Gerard Love, a componer como Norman Blake y a equivocarse como Raymond McGinley. Aprendió a hacer un “Grand Prix” después de ese “Thirteen” titulado “North Pole”. Considerando que hasta Duglas T Stewart (BMX Bandits) se sorprende por el talento de Quinn, es perfectamente normal sentirse impresionado por ese don, doblemente inesperado para alguien que no se haya criado en la misma ciudad que él. “Go” confirma que las aptitudes de Quinn iban más allá de la perfección fulgurante de “What Am I Supposed To Do”, hito indiscutible del primer álbum. Sí, Duglas, quién lo iba a decir, Quinn sabía hacer canciones. Y, ahora otra vez, se atreve a meterlas en un segundo disco de pop bien coherente y macizote.

Para escuchar canciones de The Primary 5, incluída "What I Am Supposed To Do": aquí.


VALERO
Valero
Sin sello

Hace un par de meses que corre por esos MySpaces del averno la primera demo de Valero. Valero, además del apellido del bajista de los Soberanos y de los propios Valero, es el nombre de un combo barcelonés de fervientes practicantes de lo que podríamos denominar teenagefanclubbing (la quintaesencia del género serían definitivamente Los Primos, de los que Valero derivan con intenciones ligeramente diferentes). En realidad, Valero son teenagefanclubbers matizados. Cierto que viajan hacia Big Star y la costa oeste via Teenage Fanclub y Posies, pero lo hacen poniendo más énfasis en el perfilado que en el color vistoso de un estribillo cegador. Aquí no hay "Sparky's Dream" o "Ain't That Enough". "Ballad" es chiltoniana hasta la médula, Big Star entre las Big Star. "Take a Walk" tiene unos aires countries algo Beachwood Sparks, triángulo, palmas, coros 60s y un acabado meticuloso que casi parece una guía para embellecer al máximo canciones perezosas. Son fans de esa clase de arte que no anda loco por chupar cámara, que no se exhibe gratuitamente: Gene Clark, Jon Auer, Chris Bell y Carl Wilson, todos ellos están en su lista. La maqueta ha sido producida por Jordi Geli, el quinto Hungry Beat, y de momento solo existe en versión virtual, aunque están en camino un montón de copias en formato palpable, que deberían llegar en pocos días.

Para escuchar canciones de Valero: aquí.
En esta dirección de correo se puede conseguir algo más de información.


B'dum b'dum

lunes, 4 de junio de 2007

El desencanto hace horas extraordinarias

Con la cantidad de tiempo que se dedica a elogiar canciones, a ensalzar la materia oculta de álbumes mitificados por nosotros mismos, a reivindicar la importancia de ese momento oportuno que convierte un disco normal en un disco de la vida, es poco el tiempo que se emplea en tratar con su opuesto: el instante generador de desilusión. El punto de desencanto. El pare que me bajo, en marcha y sin esperar a la próxima parada.

Las decepciones son tan vehementes como el entusiasmo. A veces se trata de un proceso gradual. Entonces, todo se disfraza con una cierta lógica. Se pueden argumentar cambios en el estado mental de uno o de filosofía en la obra del propio artista. O un cansancio paulatino, sin más, algo que no necesita una argumentación especialmente precisa pero que a la vez puede sonar perfectamente coherente. Otras veces, cuando la cosa no va cayendo lentamente por su propio peso, es un hecho traumático lo que se produce. Puntual y en cierto modo violento. Un segundo de decepción, una brecha repentina en una escala de aprecios que se suponía en cierto modo estable.

La intuición, que tantas veces juega a favor de las canciones, es igualmente caprichosa y demoledora en su destierro. Si algo nos hace daño, hay rechazo. Si algo nos causa amargura, aunque sea por motivos estrictamente extramusicales, giramos la vista inmediatamente hacia otro lado. Esa gente y esos sonidos nos recuerdan las razones por las cuales nos detestamos, para que las aprendamos de una vez. Escuchar esa canción, ese disco, ponen de manifiesto de nuevo que el mundo no está de tu parte, amigo, ¿y qué te creías? Te hace sentir apaleado, angustiado, incómodo. Solo piensas en huir a la busca desesperada de otro refugio. Llévame a casa, aléjame de aquí. Las cosas horribles solo deberían suceder una vez.

Cuanto más divertida la música, más hiere. Aunque seamos mayorcitos para aceptar las consecuencias de nuestros actos, y odiemos la autocompasión mucho más de lo que odiamos las causas que la provocan. Sí, ya. Más triste fue lo de Syd Barrett o lo de Ordovás. Y lo de los caballitos poni, como bien saben Hidrogenesse y cuantos les escuchan, eso es mucho más triste. Pero aún así hay sensaciones que son inevitables, como la acidez de estómago.

Es por eso que este disco sigue a día de hoy durmiendo, envuelto en su celofán y por causas que son seguramente una imbecilidad, el sueño de los justos:


Y es que este mundo resulta a veces completamente idiota.

Mud'b mud'b

jueves, 31 de mayo de 2007

¿Por qué lo llaman primavera cuando quieren decir... hacer el agosto?

No diez, no. Hay millones de razones para NO ir al Primavera Sound. Vayan por adelantado esas diez que se publicaron en el Absolut. Diez de las mejores, que compartimos y con las que nos solidarizamos, capaces de convencer a cualquiera menos a la pandilla de imbéciles que invadieron los comments como una inundación, porque no quisieron hacer ejercicio de autocrítica o, simplemente, porque en su vida han tenido una opinión propia o -todavía peor- sentido del humor.

Pero el Festival Con Nombre De Alergia y Logo de Cerveza ya ha empezado, ayer aparecían Herman Düne en la distancia de un televisor y casi daba envidia. Aunque no mucha, en realidad. Por dos cosas que, en un paralelismo bíblico, podrían utilizarse como el corolario ése que alguien inventó hace muchos siglos para que los Diez Mandamientos pudieran ser entendidos hasta por el más analfabeto... Primero, amarás a Dios sobre todas las cosas y, segundo, al prójimo como a ti mismo...

Es decir, las diez razones de Uri se resumen en dos:

Primero, no vamos al Primavera porque NO IR es un acto de rechazo. (1)

Segundo, sea lo bueno sea el cartel, todo es mentira. Herman Düne en el Primavera nunca van a poder hacer algo así (2):



Este finde mejor terracita.

B'dum b'dum

(1) Decirlo públicamente es otro, así que ya van dos.
(2) El Ruido de la Calle nos inspiraba con este vídeo, más o menos por aquí.

miércoles, 30 de mayo de 2007

It Only Matters To Those To Whom It Matters


Ha ocurrido algo magnífico...

Dickon Edwards debe tener ese superpoder. Uno muy concreto: el de detectar la vibración que se produce cuando alguien entra en sintonía contigo a cientos de kilómetros de distancia. Ayer lo mencionábamos aquí por primera vez, y aparecía como una seta, plop, el link del lateral a su cuando menos interesante blog. Sin embargo, ayer para Edwards había cosas mucho más importantes que hacer. Tenía en sus manos una de las mejores canciones pop del mundo, o algo que se parecía mucho a eso, sin duda la mejor canción pop que se ha podido escuchar este año.

Se titula "It Only Matters To Those To Whom It Matters" (que ya de por sí es un título estupendo para una canción pop), se puede escuchar en el myspace de Fosca, y está tan caliente que no ha llegado aún a los p2p pero, ¿sabes qué? Vale la pena que hoy te echen del trabajo mientras colapsas el ancho de banda de tu empresa escuchando y tarareando algo así de hermoso.

Aquí la letra, aquí el "así se hizo" en palabras de su autor (¿así que todo era intencionado, Dickon? nuestro más sincero respeto) y en este otro link el myspace de Fosca, donde es posible escuchar esta joya (los que incrementan el contador cada tres minutos somos nosotros) y otras tres perlas de Edwards, más Fosca y por tanto también altamente recomendables.

B'dum b'dum

martes, 29 de mayo de 2007

Expediente Dennis Cooper


Fascinación

El proceso mental de Dennis Cooper resulta intrigante. Se trata de una afirmación objetiva, la más ligera que puede hacerse sobre la obra de Cooper. En ese proceso mental suyo, Dennis Cooper se desentiende por completo de cuanto le aburre. Paralelamente, en su proceso artístico desecha todas las reglas de la realidad normal. Se desentiende de los lugares comunes, para regresar a la tierra y al ser humano en medio de una tormenta de extravagancia.

Si alguien ha conseguido durante los últimos veinte años trascender los límites recomendables de la escritura, no en cuanto a forma, que es la forma fácil de hacerlo, sino en cuanto a fondo, que es evidentemente la opción arriesgada, ése es Dennis Cooper. Cooper ha conseguido crear un microcosmos corrupto y espeluznante, un universo enfermo en el que a nadie se le ocurriría ir a buscar la belleza, porque parece imposible que exista ahí, ya sabes, entre tanta confusión, tanto desconsuelo, tanta contaminación marchita, locura involuntaria, asfixia vital y tortura sin sentido. La verdad es que nadie, al menos ningún otro escritor, puede saber si ahí hay o no la belleza en ese infierno, porque nadie, al menos ningún otro escritor, ha entrado antes en el mundo de Dennis Cooper.

Repugnancia

En los ojos de los que leen a Dennis Cooper -y en los que leen a los que han leído, y en los de los que leen a los que han leído a los que han leído...- siempre hay algún tipo de inmoralidad de la que hacerse eco. Aun así, muchos eligen callarse. Porque prefieren huir hacia lo neutro para evitar cualquier tipo de censura o porque temen el poder de las cosas sobre las que habla Cooper. O porque se quedan mudos, simplemente. Quién sabe. Fantasean un rato con la inmoralidad más salvaje y luego la dejan a un lado, avergonzados.

Asco y miedo son cuestión de perspectiva. Leyendo a Cooper es imposible no sentirlos, en mayor o menor medida. Sin embargo, aunque la mayoría de los libros de Dennis Cooper giran entorno a los mismos temas, a quienes ven más allá de las obscenidades marca de la casa se les aparecen inevitablemente otras cosas. Nunca parece haber un final para Cooper. Y no lo hay, porque el límite es siempre la muerte y Cooper fantasea con ella continuamente.


Dennis Cooper traslada al lector la mayor de las responsabilidades. La de vencer al miedo a descubrirse a sí mismo en los peores y más peligrosos gestos. Es más, el lector debe llegar hasta allí para contemplar el cuadro completo. Solo desde dentro del círculo es posible encontrar la vuelta de tuerca a esa percepción que se tiene en el exterior, aterradora y violenta.

Lo que escribe Dennis Cooper es tan destructivo, está tan fuera del alcance moral que uno tiene que empezar a aferrarse a algo más humano, al primer sentimiento mínimamente sano que se le cruza por delante. Ese sentimiento es siempre la ternura.

Ternura

A los personajes de las novelas de Cooper no les motiva nada. Nada dan, y nada piden. Es sobre esos cimientos sin esperanza, desprovistos de una mínima ilusión por la vida, donde se abre paso esa pizca de ternura. Nada espectacular, desde luego. Nada que convierta esos libros en un canto al amor o al optimismo. Más bien algo que insinúa que incluso bajo las circunstancias más malsanas imaginables, sea cual sea el cul-de-sac emocional o social en el que te encuentres, hay siempre algo que parece humanidad.

Los desposeídos que protagonizan "Cacheo" o "Guía" padecen los más extremos desequilibrios. Pero en este mundo en el que a nadie le importa nada, los desheredados sí importan. Ojo. Sus patologías no se magnifican, como en otros sitios, con un halo de malditismo. Cooper se cuida mucho de mitificar el consumo de drogas, el sexo con pre-adolescentes o la violencia, por ejemplo. Pero también de juzgarlo. En lugar de eso, le da una apariencia que recuerda al peor de los infiernos: El del aburrimiento.

Pese a la creencia general, no está claro que Cooper sea un autor para desequilibrados. Es más, seguramente hace falta una cierta serenidad para leerlo. Ciertamente, Cooper es un autor con el que se pueden identificar personas inestables o profundamente decepcionadas, sí. Pero no asesinos en serie o pedófilos. En realidad, un asesino en serie nunca leería a Cooper. Se le pasaría la trempera.

¿A favor?

Es fácil sentir el impacto que supone leer una de las novelas de Dennis Cooper. Lo difícil es admitir que se uno se siente atraído por ellas. Cooper es con toda seguridad el autor más esquivado de la era de Internet. Gracias a su crudeza, a Cooper da más grima reivindicarlo que a, por ejemplo, Kathy Acker, mucho más abstracta y poética en su tratamiento de temas similares.

Existe una especie de barrera invisible. En uno de los lados de esa barrera, el blog de Cooper fue hackeado en noviembre y su cuenta de flickr despareció hace poco más de un año, en lo que parece un arrebato de decencia de la propia red, decidida a engullir a Cooper. Mientras tanto, en el otro lado de la barrera, personajes como Dickon Edwards reivindican siempre que tienen ocasión al escritor. En España, Anagrama parece haber renunciado a los derechos de sus obras, y Acuarela ha editado "Guía", finalmente una novela con todos los ingredientes habituales de Cooper, tras la antología poética de "Dream Police". Jesús Llorente es, no hace falta decirlo, fan de Dennis Cooper, como lo es un inspirado Nacho Vegas que escribe el prólogo de "Guía". Cualquier cosa que pueda aportar esto que estás leyendo, está mucho mejor explicada allí. Lo mejor de Nacho Vegas, sin duda, junto con la idea de decorar recibidores con una imagen de Marc Bolan de tamaño real.

B'dum b'dum

domingo, 20 de mayo de 2007

Los hijos de Marx y la Coca-Cola (o "Masculin féminin" en cinco muestras de reconocimiento y respeto antes de ir al lavabo)

1. Culto

Una frase ingeniosa y memorable. Una nota clavada con chinchetas en un tiempo pasado, que nadie ha sido capaz de arrancar en el futuro. Una buena legión de profetas que son en realidad re-evaluadores de señales que no pueden, simplemente no pueden, sucumbir entre la mierda. Los hay que son buenos profetas, videntes del buen gusto, y también los hay que son pésimos, freaks de foros variopintos, portavoces displicentes de las soplapolleces más pretenciosas. Esos son los estandartes de los objetos de culto a los que nos agarramos continuamente. En cine, en música, en moda, en estilos de vida... El C-86, los Monty Python, la no-wave, "IT Crowd", Chuck Palahniuk, "If...", TV Personalities, "La soledad del corredor de fondo", Hunter S. Thompson, "Six Feet Under"...

Los objetos de culto existen para recordarnos que hay películas extrañas, discos peculiares, libros imposibles y series especiales que de ningún modo merecen ser enterradas por las "nuevas maneras de hacer las cosas". Todas esas toneladas de escombros que año tras año arroja inevitablemente la industria sobre nosotros no pueden caer sobre los materiales de culto y ésa es una responsabilidad colectiva, un gesto de autoprotección y rechazo contra la turbovelocidad de la industria del entretenimiento. A la mierda con ella, que nos deje tranquilos durante un par de horas. Si quiere correr hasta estrellarse, que lo haga por el carril de la izquierda.

¿Intentan Nate y Brenda decirnos algo?


2. Stephen

Gracias a que existen objetos de culto siguen pasando cosas que nos mantienen en órbita. Giramos entorno a mundos que vale la pena observar. Suelen ser cosas como éstas: Stephen Pastel presenta en el Glasgow Film Theatre "Masculin féminin: 15 faits précis", una película dirigida en 1966 por Jean-Luc Godard. Stephen participa también en la posterior charla sobre la película que, huelga decirlo, es una de sus favoritas. Una jovencísima Chantal Goya es la protagonista femenina del film. Hasta aquí tenemos un músico escocés de culto, una cantante francesa de culto, un rompedor cineasta de culto y un movimiento de culto, la Nouvelle Vague. Todo ello está convenientemente pasado de moda, como debe ser, pero suena perfectamente actual.

A propósito, la noticia (no, noticia suena fatal, mejor anécdota) aparecía en Tangents, uno de los mejores catalizadores pop que existen ahí afuera. Gracias a Tangents -una web de culto, lógicamente- descubrimos hace unos meses a MJ Hibbett & The Validators, cuyo sentido del humor es capaz de mantener vivo en versión karaoke otro culto, el del Z80, microprocesador ochentero por excelencia.



3. Jean-Luc

Pero volviendo al tema del día, si "Masculin féminin" no ha sido ajusticiada por la moda es porque no acepta la devaluación que impone el tiempo. Su reflexión sobre la juventud... más que eso, su retrato de esos "hijos de Marx y la Coca-Cola", coletilla que se ha convertido en aportación imborrable del film... lleva a sus protagonistas, la mencionada Chantal Goya y el brillante Jean-Pierre Léaud, por senderos en los que la identidad y la falta de identidad se mezclan con puyas sociales y episodios de crítica (y autocrítica) socialista. La pureza aparece con una intencionalidad total, ratificada en letras mayúsculas a media película: "LA PUREZA NO PERTENECE A ESTE MUNDO... PERO... CADA 10 AÑOS HAY UNA EXCEPCIÓN". La cinta, como todo Godard, alberga ciertas pretensiones indisimuladas y es consciente de que aglutina un conjunto finito de elementos químicos en la probeta experimental de su director. "Masculin féminin" no intenta rebelarse contra eso, porque sabe que en el fondo se trata de una postura inteligente que vale la pena aprovechar. Pero si funciona no es gracias a las pretensiones ni a la experimentación. Es gracias a esa pureza, que es la tercera vez que aparece aquí mencionada, y que tan bien transmiten, con sus jóvenes rostros, Goya, Léaud y la secundaria Catherine-Isabelle Duport. No cabe ninguna duda de que eso es exactamente lo que buscaba Godard, para plantear ese conflicto sin esperanza, tan recurrente en su filmografía: el de la alienación de la era occidentalista.

Como obra, "Masculin féminin" plantea preguntas que no puede contestar. Preguntas que no son preguntadas y que, por tanto, no obtienen respuesta, porque sus protagonistas son demasiado jóvenes para darlas. La metáfora del masculino-femenino (socialismo-consumismo) es una capa de significado situada muy por detrás suyo. Léaud y Goya tienen la edad perfecta para plantear los interrogantes, y también para dejarlos pasar de largo sin resultar indolentes. Son tal vez transportados por las encuestas, los anticonceptivos y las listas de éxitos, es decir, arrastrados a ningún sitio en particular, entre momentos que permiten atisbar un pequeño rayo de esperanza, que siempre se acaba esfumando. Momentos de humanidad. Y muchas palabras.


4. Chantal


Si Léaud es el muñeco poliédrico del ventrílocuo Godard, complejo y sumido en un enrevesado dilema entre el masculino y el femenino, Chantal Goya es aire fresco. Un soplo de french-pop que precisa de pocas habilidades interpretativas. Estas, no del todo inexistentes, son reemplazadas por primeros planos y despreocupadas sonrisas. Es gracias a juegos como esos, con los que pretendía representar la ligereza de la sociedad burguesa, que Godard se ganó el reconocimiento como portavoz del modernismo pop. Su conciencia del momento le permitía utilizar en "Masculin féminin" argumentos basados en figuras como las de Charlie Parker, Bessie Smith, Bob Dylan o Sandie Shaw.

Pero el brillo pop, inocente y casual, lo aporta en esta película Chantal Goya. Una cantante haciendo de cantante, en un papel en el que vive su primera pugna seria con Sylvie Vartan por las listas de éxitos francesas. Una joven más interesada en peinar su melena de paje que en contestar las preguntas con fondo de Léaud. En muchos aspectos, Goya parece contradecir a Godard o, por lo menos, constrarrestar su efecto sobre Paul (Léaud). Cuando la cosa se pone excesivamente sesuda o pesimista, Godard permite la entrada de una de las seis canciones que Chantal Goya cantó para el film. Seis (y solo seis) canciones de una prodigiosa fertilidad que componen uno de los mejores discos de french-pop grabados durante los sesenta.


Irónicamente, si Paul (Jean-Pierre Léaud) tiene alguna posibilidad es gracias a Madeleine (Chantal Goya). Canciones como "D'abord dis-moi ton nom", "Laisse-moi" y "Tu m'as trop menti", o miradas vivarachas como las que Chantal Goya alterna con espontáneas sonrisas son la única vía de salvación para hombres demasiado reflexivos. Son casi un purgante para su insatisfacción. Nuestra insatisfacción.


5. Jean-Pierre

De enero a marzo, seguí realizando encuestas. ¿Por qué no se venden las aspiradoras? ¿Le gusta el queso de tubo? ¿Le gusta la poesía? ¿Y los juegos de invierno? ¿Usa ropa corta? ¿Cómo reacciona ante los accidentes? Si le abandonan ¿le importa? ¿Sabe que hay hambruna? ¿Sabe qué es el comunismo? ¿Prefiere las pastillas...o cuidarse de otra manera? ¿Cuánto gana? ¿Por qué las mujeres son más frígidas que los obreros? ¿Saben de la guerra entre irakíes y kurdos? Estas encuestas, en vez de reflejar una mentalidad colectiva, la traicionan y deforman. Mi falta de objetividad ocasionaba respuestas poco veraces de los interrogados. Al parecer nos engañamos mutuamente. Porque las encuestas pierden su verdadero objetivo, que es la observación del comportamiento para llegar a una conclusión valiosa. Descubrí que los resultados que arrojaban las encuestas no reflejaban la ideología actual sino la pasada. Debía estar alerta. Algunos datos tomados al azar me servirían de referencia. Filósofo es aquel que objeta la opinión pública. Para serlo deber tener la mente abierta. Aparentar que el tiempo no existe. La sabiduría radica en poder ver la vida.

Suscribimos.

B'dum b'dum

miércoles, 16 de mayo de 2007

Anticonceptivas Doradas

Dos polluelos escapados de una granja asturiana

En nuestra imaginación, el plan para la dominación del mundo de Producciones Doradas pinta más que interesante. Qué demonios, es el mejor que conocemos. Hoy es el día dos. Después del ya imprescindible "Esperando a Ramón" de Tarántula, que les ha llevado a lo que ellos mismos describen aquí como una "salida por la puerta grande de la SGAE", llega bajo la misma idea el primer LP (a falta de algo más apropiado, usemos esta palabra, que estrictamente sigue traduciéndose por "larga duración" y no "vinilo 12 pulgadas") de Anticonceptivas.

Así que el protagonismo del día está compartido. Por una parte está la idea, en el fondo el experimento, que sigue consistiendo en la edición/distribución gratuita de álbumes completamente nuevos. Concebidos como tales y recién salidos del estudio. LPs lanzados como LPs en la red. Ediciones inagotables, la música al alcance de todos, sin hipocresías ni caras promociones ni campañas de remordimiento público ni, al fin, estúpidos dobles raseros. La pesadilla de papito y los que le administran los dineros, epítome de todo lo anterior. La de Producciones Doradas, repetimos, es una IDEA con mayúsculas, de las que seguramente sirvan para algo, en un mundo en el que la palabra "descarga" ya no atrae ni a los novatos con el google. En cuanto a la puerta de la SGAE, no nos cabe la menor duda de que cada vez será más grande.

Y luego, en un lugar no menos importante, está el disco de Anticonceptivas. El duo-cuarteto, en cuya alocada música conviven personajes como el Arcipreste de Hita con la casi tangible presencia de Desechables o los Camps, la surf guitar sobre paisajes pop deformes tal y como la concebían los Bichos, el do-wop en una imposible versión que hicieran Kaka de Luxe o los Raunch Hands después de escuchar "Cecilia Ann"... y muchas cosas más. Etcétera, que se dice. Su evolución ha sido de menos a más, o de más a mucho más. Visto desde la distancia -desde un imperdonable despiste en más casos de los deseables-, no cabe ninguna duda de que se encuentran en un punto álgido, así que lo de hoy es para marcarlo con rotulador gordo. Aunque toquen simultáneamente Sisa y Saturday Looks Good To Me en otros puntos de la ciudad. Ea.

¿Que qué es lo que hay que hacer con el rotulador gordo? Destaparlo primero, hacer un círculo bien gordo alrededor del día 17 de mayo después, y apuntar esto:

PRESENTACIÓN del primer LP de ANTICONCEPTIVAS

17 de mayo
Sal Big Bang (Bcn)
C/Botella nº 7
22'30h
5 euros con Cd de regalo

descárdatelo gratis a partir del mismo día en

www.anticonceptivas.net


B'dum b'dum

jueves, 10 de mayo de 2007

You could heal me...

Vuelven viejos amigos

You could heal me...

Atrás quedaron los tiempos en los que la vitalidad de Francis MacDonald (Nice Man, Shoeshine Records y mil historias más) daba lustre a la mejor época de los BMX Bandits, la de "Life Goes On" (1993) y "Gettin' Dirty" (1995, un favorito indiscutible). Perdido como bandido Francis -una ausencia que arruinaría a cualquiera, menos a ellos- la autosuficiencia de Duglas T. Stewart se vuelve determinante como en realidad siempre fue. El presente delata, para los que no la hubieran notado todavía, su relevancia absoluta en ese mundo de melodía accesible al paladar que tantos años llevan construyendo y a la que siguen siendo fiel. Si no con la misma puntería, sí con la misma sinceridad. Con el mismo hilo de voz que se te mete debajo de la piel y corretea cosquilleando la epidermis. Con la misma actitud de niño descubriendo el sentido musical de aporrear una caja de cartón. La caja de cartón ha ido mutando con el tiempo en guitarra, en piano, en vientos, en melódica y finalmente en un casiotone, el invento del siglo, acompañado por pinceladas de todo lo anterior.

Era una de las salidas. Y tiene nombre: "My Chain" (2006). Se llegaba a ella desde "Down at the Hop" (2003) y parecía no ser la mejor de las opciones. Pero por supuesto lo era. Era la que correspondía a los BMX Bandits de la etapa Rachel MacKenzie, la que permitía a Duglas actuar tal y como deseaba. La caja de cartón seguiría siendo mágica y el niño seguiría siendo un niño, entusiasmado por las interacciones y los sonidos recién descubiertos. Aseguraba que el nuevo disco de BMX Bandits fuera precisamente... un disco de BMX Bandits.


... Make me feel better

La de los BMX Bandits es la historia de un amor que es imposible no sentir. Reconozcámoslo. Sin ellos hubiéramos tenido otras novias (Pastels, Vaselines, Teenage Fanclub, Eugenius), pero no seríamos los mismos. De verdad. Desde "C-86" (1990) hasta "My Chain", los BMX Bandits nos han enfrentado a la ironía con una sonrisa nada cínica, sencilla y abierta. Con ellos, nunca hemos pensado que la película fuera un aburrimiento. Siempre, siempre, nos han hecho felices. Siempre. Y nos han hecho creer que todo era posible. Que cualquier cosa bonita podía conseguirse sin demasiado entrenamiento. Retrospectivamente, solo los primeros singles de 5rd & 3rd (busca, compra, pide, baja, la recopilación "The 53rd & 3rd Years") parecen vocacionalmente amateurs, pero todos sus discos militan de una u otra manera en la categoría del hazlo-mientras-aprendes. "Life Goes On" es amateur en la búsqueda de la canción inmaculada (se llama "Serious Drugs") que Teenage Fanclub encontrarían en unos meses, y "Gettin' Dirty" lo es en la efectiva presencia del piano y en la búsqueda de un lenguaje de soul-pop paladeable para el indie. "My Chain" es aficionado en el modo en que está grabado, en versionar por un lado a Daft Punk ("Something About Us") y por otro a Olivia Newton-John, con esa balada 50s que cantaba en "Grease" ("Hopelessly Devoted to You"). Es amateur en los arreglos de sus primeras canciones soft-rock ("The Sailor's Song", "Almost Nothing"), en sus coqueteos con la indietrónica ("Dot To Dot"), que replantean la etiqueta, como si ésta hubiera sido ideada para un Brian Wilson surgido del C-86 ("To A Flame", "Not Knowing You", "4 minutes 22"). Es infantil en los bailes que se pueden ver más abajo. Y lo es más aún en "Taste". Por si a alguien se le ocurre olvidar que lo que está sonando es un disco de los BMX Bandits. Que lo es, y a mucha honra.


Haciendo el ganso con Rachel. Haciendo el ganso con Dugie.


B'dum B'dum


BMX Bandits tocarán el sábado 12 de mayo en el Sidecar de Barcelona, tras su paso por la sala Neu! de Madrid en noviembre.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Ru Ru I'd Love To


Parte 1. Catastrofismo griego

Una intuición. De Evripidis and His Tragedies se va a hablar bastante. ¿Que cómo lo sabemos? Bueno, Barcelona es una ciudad muy predecible cuando sabes leer en ella. Si un grupo tiene una apariencia inicial elegante y limpia, si van a poder decir de ellos que su música es una exquisitez... si existen contactos inmateriales con la gente del Nitsa y del RockdeLux... eso les asegura al menos una cierta atención. Los medios de comunicación captan lo que tienen a su alrededor. Se fijan siempre en aquello que les rodea, nunca van demasiado lejos.

Pero dicho esto, Evripidis and His Tragedies merecen toda la atención que se les pueda prestar. Independientemente de esto y de aquello, Evripidis se hace escuchar con curiosidad. Al griego afincado en Barcelona (1) le lloverán comparaciones con Stephin Merritt, sección Magnetic Fields. Comparaciones razonables y a la vez injustas. Evripidis Sabatis se parece a Merritt en muchas cosas, algunas de ellas musicales y otras bastante menos. Ambos tocan el piano y hacen un pop de presupuestos sencillos. Ambos tienen esa rara habilidad para convertir la sensibilidad y la falta de esperanza en canciones y estribillos magníficos, agridulces pero nada llorones. Ambos quieren ser Phil Spector con cuatro instrumentos y muros de sonido que solo puede ver el subconsciente. Pero en lo que más se parecen es en el aspecto intangible de que, como músicos que se alimentan de la zozobra sentimental, atesoran una gran inteligencia y mantienen la mente despierta.

Evripidis no solo recuerda a Merritt. Con esa formación de tres coristas, piano, batería y violín, oscila con estilo entre los Hidden Cameras y los Waterboys. Ciertas canciones nacen como las Raincoats y mueren en brazos de Marc Almond. Otras se regocijan en el entrelazado vocal de las Ronettes o las Crystals. Prueba "Ru Ru I'd Love To" en su Myspace y entenderás esto último perfectamente. Y sigue luego con cualquiera de las otras, "Long Lasting Lovers" puede incluso hacerte llorar de amor. "Gregory" conseguirá agitarte las moléculas, si tienes un corazón spectoriano.


Parte 2. Atrevimiento

Mientras Evripidis and His Tragedies hacen que sientas una y otra vez su extraño calor pop, HowDareU!, el "otro"grupo de Odil Bright y N-Anux, tira hacia un esquematismo primitivo de corte Slits, y es uno de los primeros grupos que se atreven a reconocer a Arthur Russell como influencia. Y no parece broma. La prueba es que hay pocas propuestas capaces de sintonizar de esa manera con la Lizzy Mercier Descloux de la época de Rosa Yemen y "Press Color". Es decir que habrá que estar muy pero que muy atento con ellas. Como diría Kathy Acker, "lo necesario es destruir y equivocarse", y ésa es la fase en la que se encuentran actualmente. Con la simple mención de Arthur Russell se hace evidente que tienen la vista puesta mucho más allá.


B'dum b'dum

(1) Aunque evidentemente son importantes, las cuestiones de nacionalidad o género no parecen en primera instancia tan relevantes como muchos consideran. Por eso, no leerás aquí sobre ellas. Sobran las mil pajas mentales sobre lo que muy infantilmente se supone que es ser griego, o elucubraciones imbécil-sexuales sobre el gaycismo, o esa inusitada admiración que despiertan siempre las chicas capaces de hacer música, perfectamente reveladora de peligrosos complejos de superioridad/inferioridad. Todo eso no es más que basura y como tal debe ser metida en una bolsa y arrojada al contenedor que corresponda.

miércoles, 25 de abril de 2007

Tarantulismo o barbarie

Mensajes en clave para los humanos, de parte de una inteligencia superior

Finalmente, se produjo una inversión sabatina. Mientras La 2 del Apolo se revela sin remedio como un auténtico infierno, nada divertido (1) y poco fiable, un criadero de fobias y un obstáculo para cualquier tipo de relación entre personas que no sea el flirteo trendie, la Plaça de l'Odissea (corrigiendo la ortografía del cartel nos decantaremos por las dos eses) es como un escupitajo en el gélido y anodino Maregmágnum. O "Marimando", como dice la madre de Antonio Carradine, sabia mujer con una inmensa sustancia humana que la aparta inconscientemente de las cosas planificadas para otros. Antonio, no cabe la menor duda, ha heredado sus genes.

Si es verdad que -otra gran frase de un Antonio inspiradísimo, cuya perla indiscutible de la noche fue la coletilla de connotaciones rosaluxemburguesas que titula esto- al festival le quedan dos telediarios, gracias a la subida del nivel del mar y el cambio climático, el Marimando es exactamente el sitio en el que había que estar el sábado (2). Lo más seguro es que no se vuelvan a producir contrastes como estos: Los Carradine, Beef y Tarántula en el punto más cercano a Mallorca al que un guiri puede tener acceso mientras visita lo que supone que es Barcelona. Lo del sábado fue a todos los efectos una frikada. El Marimando tomado por un tarantulismo caníbal. O eso, o barbarie.

Elaboración artesana

De Tarántula nos creemos ciertas cosas, y algunas otras un poco menos. Pero la mente humana cree exactamente lo que quiere creer. Lee los signos que quiere leer. Y sea lo que sea el tarantulismo, algo está pasando en Barcelona gracias a él. Esa es más o menos la realidad. Los "ismos", por idiotas o indefinidos que puedan resultar, siempre son mejores que los "hacemos lo que nos sale". Tarantulismo implica gente apuntando hacia algún lugar, aunque ese lugar sea algo que asusta y exaspera a las mentes bienpensantes.

Un canto a Galicia, wwww-hey

Lo cierto es que, pese a las reticencias que parecen provocar en ciertos sectores, del ninguneo generalizado de Joder Around hemos pasado a la creencia mayoritaria de que Tarántula son la bomba. Y lo son. Barcelona no está acostumbrada a coyotadas y canallismo como el suyo, lo castizo siempre ha tirado para atrás como empujado por un huracán de corrección política en versión catalanista. Por eso, los excesos de Tarántula y su retorcida personalidad (muchos utilizan "venenosa", un adjetivo tan estúpido como fácil, "inspirado" por el nombre del grupo) los hacen totalmente incompatibles con el buen gusto, o compatibles con otro gusto. Un ejemplo: la camiseta estampada con la Verge de Montserrat que vestía Vincent Leone el sábado. O la intro "sentida" del Pallars a pachas entre Joe Crepúsculo y David Beef (otro tarantulista nato, para muestra esto), boicoteada por los propios Tarántula.

Café no. Mejor carajillo.

Mientras otros fracasan estrepitosamente tratando de encontrar una pose arrogante, Tarántula, que superada la moderación no parecen tener nada de lo que avergonzarse, dejan que sus personalidades choquen tal cual, e improvisan absurdas escenas que parecen sacadas de un especial televisivo nocturno con Chiquito y Faemino (y Cansado). Quienes hayan escuchado "Esperando a Ramón" saben que Tarántula se pueden permitir ciertas salidas de tono, porque las canciones son magníficas, aunque eso tal vez sea una materia merecedora de mayor detalle en el futuro, otro día. Ese aliento de carajillo siglo XXI es algo que no tiene nadie más, ni siquiera lo tendrían aquellas Hornadas Aberrantes a las que tanto deben (Derribos Arias, los primeros, Glutamato Ye-Yé, los segundos) de haber sobrevivido hasta hoy. Al fin y al cabo, toda conclusión pasa porque su nauseabundo comportamiento, ese universo de Apocalipsis Mongólica que proclaman, se encuentra perfectamente respaldado musicalmente. Sin menospreciar la astuta política de Producciones Doradas y el efecto de un envoltorio global consistente y dirigido, llámese tarantulismo. Si uno es un mojigato o tiene una mente en forma de cajón, no puede hacer otra cosa que odiarlo a muerte. En caso contrario puede sumarse a él. Total, si el tarantulismo fracasa siempre nos quedará la barbarie.

B'dum b'dum

[Imágenes robadas del fotolog de Tarántula]
[Aunque no sea lo mismo que verlos en directo, varias canciones de Tarántula se pueden escuchar aquí]
[Alguien se ha olvidado de pagar el dominio, y ahora mismo no se puede acceder a www.tarantulismo.com para, por ejemplo, descargar gratuitamente "Esperando a Ramón"]

(1) Exceptuando, naturalmente, la actuación de Deerhoof.
(2) Sin desmerecer a Le Pianc e Hidrogenesse, que tocaban a la misma hora en Bikini, o a Darren Hayman, al cual se podía ver por unas 4000 (¡cuatro mil!) pesetas de las de antes no sé dónde.

lunes, 23 de abril de 2007

[Crosswires 2] Deerhoof 21/04/2007

1. En palabras

DEERHOOF

Sala: La 2 (Barcelona). Fecha: 21-04-07. Público: Demasiado. Estilo: Pop. Promotor: Nitsa.

A pesar de que se les suele considerar así, Deerhoof no son en absoluto caóticos. Manejan estructuras con muchos cambios, que son en sí mismas un desafío, pero la manera como tocan, con una visceralidad y una concentración totales, deja claro que nada está pasando por azar. Tienen tanto equilibrio como nervio. Lo que de radical tiene su propuesta está en la sucesión rápida de tensiones impactantes, muy expresivas y poco manejables para cualquiera, excepto para ellos. Con Deerhoof nada ocurre progresivamente, todas las canciones llevan esos cortes abruptos a machete. Son el resultado de confrontar varios patrones -cada uno de ellos con su propio ritmo, métrica y melodía- que se empujan con ímpetu los unos a los otros. Siempre de golpe, como bofetadas de otros mundos que piden paso. Deerhoof trazan, con una sincronización perfecta, circuitos llenos de meandros y repentinos cambios de nivel. De vez en cuando dejan que se oiga una melodía vocal, que llega con un rastro exótico y azucarado. Aparece durante unos segundos y, sin tiempo para ser saboreada por completo, es sustituída a baquetazos. Nunca dejan que dure mucho, pero precisamente por ello ese instante de belleza tiene tintes espectaculares y únicos. Son llamadas de sirena en el interior de un laberinto pintoresco, proyectado directamente desde el futuro.


2. En imágenes


Así, más o menos, se les pudo ver, en el momento más pop de su último disco. Con un poco más de luz, un sonido más claro y más volumen en la voz de Satomi Matsuzaki, pero igualmente increíbles que en esta actuación en San Francisco.



Versión videoclip de la misma canción -"The Perfect Me"-, con teclado y voz hiper-clara. Atención a la discusión sobre tiempos y compases en los comentarios.


B'dum b'dum

sábado, 21 de abril de 2007

Las metrópolis de Kikol Grau y otros estímulos visuales

Metrópolis (f. p. us. metrópoli. Del lat. metropŏlis, y este del gr. μητρόπολις)
1. Programa de TVE que aborda las vanguardias artísticas y especialmente las artes visuales.
2. Ciudad principal, cabeza de la provincia o Estado. Madrid, Barcelona. Barcelona, Madrid. El flujo de ideas no puede esperar al AVE. Tonto el que se espere. Tonto, más que tonto, imbécil. Pero un momento, calma, no tan aprisa...


Parte 1: Los que hacen cosas

Kikol Grau (1) presentó dentro del Festival de La Plaça Odisea (¿No debería ser "Odissea"?) los dos documentales realizados por él mismo, emitidos recientemente en el "Metrópolis" de La 2. Uno sobre Madrid, otro sobre Barcelona, a media hora por ciudad. El Maremágnum, para el que no conozca Barcelona, debe ser con diferencia el lugar más inapropiado para lo que se presenta como "un espacio y 6 días de abril para liberar la música", pero quién sabe, igual es cierto aquello tan bonito que decían los situacionistas, que "bajo la acera está la playa", y bajo esa fachada de falsa belleza creada para la seducción de lo más idiota del turismo que visita Barcelona existe algo que algún día, cuando los guiris tengan otro sitio a donde ir, podemos reclamar para nosotros. Por el momento sigue habiendo paella, Calvin Klein y Bershka para que ellos encuentren lo mismo que en sus casas pero al lado del mar, y una carpa gigante de Marina d'Or, que es imposible no ver, en la entrada desde el Moll de la Fusta, bien cerquita de la escultura de Roy Lichtenstein.

En cualquier caso, ni Kikol Grau ni Producciones Doradas ni el Depósito Legal (estos dos últimos organizadores del festival) tienen la culpa de todo esto. Y si la tienen, pesan bastante más otras cosas, como que los organizadores sean de "los que hacen algo", aquí y ahora, y que durante dos semanas se va a poder ver en el espigón artificial a Beef, Tarántula, Anticonceptivas, Los Carradine o Sibyl Vane (entre otros que nos dejamos a propósito), aunque el marco sea así de absurdo, lo cual no deja de tener su gracia si se piensa frívolamente.

Pero basta ya de marear la perdiz. Las músicas de Madrid y de Barcelona se ven así, desde la óptica de Kikol Grau:


Trailer madrileño

"Madrid, la nueva olla": Kikol es barcelonés, así que para la realización de este documental cuenta que se dejó llevar por ciertos cicerones de la capital. Entre eso y que era el primero de los reportajes, en plena fiebre del "Madrid Terminal", el resultado es algo desigual. Está demasiado pendiente de unos Humbert Humbert que dejaron de ser interesantes cuando robustecieron su sonido, o de esos Moustache que parecen salidos del almacén oscuro al que fue a parar la movida cuando los de dentro se cansaron de ella. Esto no es una crítica a Kikol. Él al menos crea algo donde antes no había nada. Es de agradecer que, al lado de los mencionados haya espacio para Gssh!Gssh! (amplia cobertura para Grabba Grabba Tape, en fase discurso mongol), (WA)tt (GINFERNO) o Alehop! (las Solex, Grimorio, Soul Bisontes). Bien por el trabajo de montaje, que consigue dar al conjunto un aire como de escena (la palabra prohibida) y mantiene en todo momento la vivacidad, con apuntes continuos al artwork y la filosofía DIY. Y bien también por la parte dedicada a Olaf Ladousse (Los Caballos de Düsseldorf) y sus Doo Rags. Al final, Kikol, que ya debía estar dándole vueltas en la cabeza al documental barcelonés, se las compone para dejar una frase en el aire: "Barcelona es diferente". Y lo es.


Trailer barcelonés

"Barcelona es diferente?": Mientras en "La nueva olla" se nota algo así como si fuese el resultado de haber "tirado del hilo" de una única madeja ajena ("Madrid Terminal"), con "Barcelona es diferente?" ocurre todo lo contrario. Se ve mucho más enfocado, con un amplio conocimiento del campo. Lo que hay (aunque inevitablemente incompleto) es en buena medida lo que tiene que haber. Producciones Doradas y La Colazione (ambos en el panel de links que tienes en el lateral desde el día cero) representan el presente más inquieto de esta Barcelona en la que aún sobreviven las maneras austrohúngaras, rubricadas en el documental mediante las Feria, 75% de Les Biscuits Salés. Fiel a la filosofía de evitar las caras más conocidas, Kikol elude a Astrud o Hidrogenesse. Sibyl Vane, a las que hemos visto crecer ante nuestros propios ojos, son en cuanto a popularidad la punta de un iceberg con una gran masa bajo el agua, Les Aus (antes The Cheese) son outsiders totales, y Le Pianc la nueva vida pop, a pesar de lo descolorido de esa entrevista en el local de ensayo. Están por supuesto los dos grupos con, hoy por hoy, la mayor energía creativa de la ciudad: Tarántula y Anticonceptivas (ambos también en el festival del Maremágnum). De nuevo buen montaje y diversas referencias a las artes gráficas como compañeras de viaje inseparables de la música. Ilustraciones de Arnau (Les Aus), conceptualismo visual de Tarántula, vídeos de las chicas de Tu Madre y, para los más observadores, un nombre no pronunciado que aparece dos veces: Marçal Forés.


Parte 2: Los que están fuera

El apreciado y añorado Marçal Forés, de los (parece que definitivamente) desparecidos Lorrries, es el autor de los dos clips utilizados en "Barcelona es diferente?". Marçal, que se fue a vivir a Londres justo después del lanzamiento de su corto "Yeah yeah yeah", dejó a esta ciudad huérfana de realizadores con ideas y metidos hasta las cejas en el ambiente underground más creativo (2). Apenas había firmado un par de vídeos, para The Cheese/Les Aus y Sibyl Vane, pero eso es mucho más de lo que ha habido desde entonces. Por eso, Kikol Grau no tiene más opción que utilizar ese material, algo antiguo, que es sin duda el más apropiado que se puede encontrar, tanto visual como documentalmente, perfectamente alineado con lo que eran esas dos canciones y esos dos grupos hace un par de años.

De Marçal se echan de menos muchas cosas. Algunas son humanas, como su buen humor y su eterna sonrisa, otras cinematográficas, ya nadie hace vídeos como los suyos, o filma a Los Bananas en medio de la carretera, en un corto en el que Quique "Días de Rubias" juega al ping-pong y se enamora. Finalmente, y nunca menos importantes, al menos por aquí, están los momentos musicales. Como los pocos directos que dieron los estupendos Lorrries. Durante dos meses el mejor grupo (ahora lo son Incrucificables) de una Barcelona que sí es la nuestra.

Marçal en la muy entrañable Ràdio Ciutat Vella. Grandes recuerdos. Ahora solo queda Días de Rubias.



The Cheese/Les Aus - Scooby Dude. Ideas en circulación, pasando de cabeza a cabeza; quesos y conejos ahí afuera; y al final todo se pone boca abajo.



Sibyl Vane - Invisible sin desaparecer del todo. Entonces gritábamos todos al unísono "¡garganta!" y pedíamos "Pachorra", aunque casi nunca nos hacían caso.


Parte 3: Los que vinieron de visita

Esta es la necesaria tercera parte. Un placer. Es necesaria para no acabar con un ataque de absurda melancolía por algo que todavía está pasando, muy poco justificable en un día en el que tocan Le Pianc, Hidrogenesse, Los Carradine, Beef, Tarántula, Darren Hayman y Deerhoof en diferentes escenarios de la ciudad. Nuestro último visitante viene de más lejos que Madrid, de más lejos que Londres. Llega desde Marte, en forma de corto de animación, con ese inconfundible encanto que tienen los vintage cartoons.

Stop Driving Us Crazy! (1959), de Mel Emde. Un modesto must libre de derechos de autor, redescubierto por los inquietos rastreadores de Papel Contiuo, y bajable sin remordimientos de archive.org. Esta primitiva y fantástica animación cincuentera, de estética y banda sonora jazz, da vida con un fino sentido del humor a las conclusiones mentales de un marciano en su fugaz visita al confuso y contradictorio mundo de los "dos piernas". Extraordinaria simplicidad y ritmo. Música de Benny Golson con Art Blakey y sus Jazz Messengers. Con un mensaje, "Reckless driving is a sin", que tal vez debería reciclar la DGT para su próxima campaña.

B'dum b'dum


(1) Se trata del mismo Kikol que fuese tercera parte de Por La Kara Productions, una especie de cooperativa en pro del cine gore nacida en la prehistoria barcelonesa, en aquel Centro Cultural La Papa donde también operaba Ràdio Pica. Fue cuando todavía se enviaban cartas en lugar de emails, y dio como fruto algún que otro corto, en el que los intestinos acababan fuera de su lugar natural, y un programa especializado (en cine gore, naturalmente) para Clot TV-Barcelona TV, cuya promo, divertida y amateur, todavía se puede ver aquí. Después de aquello, a Kikol Grau le perdimos la pista, hasta ahora.
(2) Con la honrosa excepción de los chicos del Rosa Parks.