Mostrando entradas con la etiqueta incrucificables. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta incrucificables. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de julio de 2007

Si tu perro dice miau, si tu gato dice guau


la fonográfica general fiesta oficial #26 barcelona viernes 6 de julio de 2007 espai jove de l'eixample los inéditos mg fabra & puig kris love fon soul


La Fonográfica General no es exactamente el huracán de actitud esperado. La intención es buena, los esfuerzos se intuyen sinceros, y los vinilos son del color y el tamaño perfectos. Pero, como idea global, está bastante por detrás de lo que su manifiesto promete. Es algo que tiene que ver con el enfoque. Quizás la clave esté en ese lema que han convertido en su slogun: "La Fonográfica General somos todos". Un poco al estilo de las campañas de acumulación de votos o de esa propaganda institucional de la que tan bien servidos vamos en esta ciudad que tantas cosas tiene por disimular detrás de frases huecas. "La Fonográfica General somos todos". "El Barça somos todos". "La izquierda somos todos". "El Fórum somos todos". "Zaragoza 2008 somos todos". "El P.E.G.S.C. somos todos"... Pero no. Por muy bien que pueda sonar a los oídos más ingenuos, "ser todos", sin una verdadera dirección que compense la amalgama de acciones indiscriminadas, es un paso en falso que anticipa una carrera llena de tumbos.

Con los tiempos que corren, quizás no sea la más inteligente de las ideas apedrear el tejado del vecino, ni es ésa, por mucho que pueda parecerlo, nuestra intención. No se trata de clasismo, sino de sentido común. La aportación de la Fonográfica es sin duda interesante, y solo esa evidente falta de tamiz impide que sea lo suficientemente importante. Nada más. Que nadie crea leer aquí algo remotamente relacionado con el odio, rabietas de viejo o mezquinos reproches fomentados en el elitismo, comportamiento que desdeñamos hasta donde es posible sin caer en la vulgaridad. Es solo que, aunque en conjunto puede parecer una iniciativa loable y bastante digna, la impresión final lleva a una valoración sin maldad, pero también sin amor personal. Tal vez lo mejor para ilustrar todo esto sea un ejemplo: Dejando de lado -por favor- el agravio comparativo, las actividades pasadas y presentes de la gente del Rosaparks/Croatan (1) tienen todo lo que a la Fonográfica parece faltarle.

Las oquedades de la Fonográfica son algo que se hace patente en el momento en que, nada más llegar, alguien pone en tus manos un disco de Francisco Nixon. Una voz malintencionada susurra con insistencia desde algún rincón oscuro de nuestra mente que cada vez que se edita un single de Francisco Nixon, otro de J. Irízar se queda en agua de borrajas. Desde la portada del 7", Nadia Comaneci se empeña en recordarnos en cinco pasos de gimnasia que, desde luego, no todos pensamos igual.


Afortunadamente, el Espai Jove de l'Eixample (EJE para los habituales) dispone de un fabuloso patio en el que es posible conseguir, incluso, que te piquen los mosquitos. Un lujo, y no exclusivo de los ricos, en esta ciudad biológicamente estéril, capaz a lo sumo de proporcionar un hábitat apropiado a palomas tullidas y mutantes. Todas las salas de conciertos deberían tener un lugar así, donde el público pudiera aliviarse del agobio que supone un determinado grupo. De paso se conseguiría por fin que los grupos se librasen del peso de los inagotables pelmazos cuya charlatanería inunda las primeras filas de los conciertos. Que tocan Los Inéditos, terracita. Que tocan MG, a la terracita que vayan otros. Es simple, pero funciona.

Los Inéditos no incitan a mucho. A lo largo de una lista interminable de versiones,como mucho lo hacen a la imitación, y eso en el mejor de los casos: remember del remember del remember del power-pop, secuelas y precuelas, hasta llegar a Eddie & The Hot Rods o Badfinger. Viejas fachadas sin otro valor que el de la distracción. Cosa que ellos también saben.

¿No hubo entonces satisfacciones que realmente importaran, en la víspera de San Fermín? Por supuesto que las hubo. De lo contrario no estarías leyendo esto. El viernes se desvelaron por fin los interrogantes que planeaban sobre esos rumores de nuevas formas en crecimiento nacidas del legado de Bananas. Formas significativas, se entiende. Concretamente, dos direcciones desdobladas y prácticamente divergentes: MG, con Germán, se han quedado la orfebrería, mientras que Fabra y Puig, con Miguel, se han quedado el... ruido.

MG representan el viaje a la pureza de un Germán (Banana) calmadísimo y algo ludita. Al menos eso es lo que transmite, talento y humildad. Transitan los caminos del blues y otras músicas primitivas (o primitivizadas) de una manera tan excepcional como casi-casi virtuosa. Quienes hayan escuchado a Bananas ya pueden imaginar a lo que la palabra virtuosismo suena en las manos de Germán. Por supuesto, se trata de una utilización de la técnica con mucho sentido, fantasiosa, imprevisible y, ahora, prácticamente minimalista: A todos los efectos, existe musicalmente un nuevo Germán, con una sobredosis de serenidad y la única compañía de Mónica a la batería. Son canciones de un carisma pacificador que cobran vida irremisiblemente, revelando una hermosura que antes habría quedado oculta en la maraña impetuosa banana. MG destapan por completo la habilidad de Germán para extraer emociones de esas seis cuerdas de guitarra, curtidas en el rockabilly e incapaces de permanecer quietas.

Por su parte, Fabra y Puig conservan el mismo gusto de antaño por los Cramps. Cayeron dos versiones suyas como parte de un repertorio en el que encajan con comodidad. Si MG es pureza, Fabra y Puig son cabezonería, la cabra que tira al monte. El jangle psicobilly, si es que tal cosa puede materializarse de alguna forma, que si pudiera lo haría como lo hacen ellos: sin bajo y con hasta tres guitarras. En el caso de que Incrucificables no llegaran nunca a tocar en directo, una carencia de consecuencias prácticamente venenosas para nosotros, éste es el único antídoto que podemos llegar a ingerir. Los mejores momentos, hay que decirlo casi con reverencia, fueron aquellos en los que sonaron como unos Jesus & Mary Chain con sus raíces en el rockabilly de Memphis, en lugar del surf de California. A merced del feedback (2), y con un Miguel (Bananas, Incrucificables) en fase comemicrófonos a lo Lux Interior y vestido de Norton Records. Matices nada casuales.


B'dum b'dum

(1) Rosaparks fue un DVD-zine de corta pero intensa vida. Croatan es (o ha sido) un microespacio emitido por Barcelona TV, no menos breve o intenso. Sus creadores lo definían como "un programa de realidad-fricción", lo cual se aproxima bastante a su esencia, que presenta hechos reales mediante un hilo narrativo intencionadamente confuso, atravesado por invenciones y medias verdades.
(2) Aquí las culpas habría que echárselas a otro Miguel: Miguel M.A.L. También estuvo sobre el escenario Germán, contraponiendo ciertos punteos que quedaron completamente sepultados en la mezcla.

miércoles, 20 de junio de 2007

"Mañana es mi palabra favorita"

Jaque al politburó


El inesperado final del boletín de Karpov siempre dará la impresión de precipitado. Un día se hablaba de Saturday Looks Good To Me, otro de Prín La Lá, el penúltimo de independencia vital (desde la óptica eminentemente burguesa de Federica Pulla), y al día siguiente... nada. Un cuerpo inmóvil sobre la piltra, en fase inicial de descomposición, sin ningún Rico Díaz que se dignase a embalsamarlo con algún revolucionario derivado del formol. Nadie lo esperaba. Fue a todas luces precipitado, decíamos, como si nos hubieran arrancado algo en un tirón para el que no estábamos preparados. A la soviética. Un ajedrecista desaparecido sin poder dar explicaciones, y sin una mala versión oficial que llevarse a la boca. Secreto de Estado.

Estas cosas pasaban. Ganaba Kasparov, arrastrando a la perestroika tras su estela, y de Karpov nada se volvía a saber. Son tiempos de glasnost, nos decían, los rostros deben cambiar. De una manera egoísta, echaremos en falta su visión desde el lado opuesto del puente aéreo. Los guiños, las sugerencias, los guantes tendidos... Entre sus muchas otras virtudes, Karpov era tenaz y por lo general certero. Mucho más certero que cualquier otro, en realidad. Sin descanso, daba buena cuenta de las evoluciones de Punsetes, Cohetes y cuanto de reivindicable estético-musicalmente tenía (tiene) Madrid. Y no solo Madrid. Karpov fue uno de los pocos, si no el único, que supo perseguir, en impecables entregas, la excitación que suponía el debut en vinilo de Incrucificables. Se encuentre o no como el tipo de la cama, lo cierto es que debería resucitar, aunque solo fuera un poco. Reencarnado en mimo, en ajedrecista, en controlador aéreo o en bombero torero, pero vivo.

Si existe un epitafio, una imagen, una música o unas palabras adecuados para despedir a Karpov, solo pueden ser los que esconde esta foto, que él mismo tomó en su momento. El disco que suena es importante.



Fobias karpovianas: Le Pianc

A Le Pianc, uno de esos raros grupos con los que Karpov erraba el tiro, tomándolos por el lado equivocado, se les pudo ver ayer en la Plaza Real. Poco que reseñar, salvo que hubieran sonado mejor en medio de la calle Escudellers y sin técnico de sonido. Paralelamente, como era el día de la música, unos cuantos patrocinadores que cotizan en bolsa internacional apoquinaron lo suyo para traer de Manchester a los Happy Mondays, y que Astrud los teloneasen en la Plaça de la Mercé, ante una chusma de calimocheros, no sostenibles y sin ninguna intención de ser reciclados. ¿Astrud? Bueno, más bien la mitad de Astrud haciendo como de Surfin Bichos. ¿Happy Mondays? Cuando esperas basura descompuesta, los restos en el plato se parecen a un manjar.

Excepto con los Happy Mondays, los conciertos de estas características deberían estar prohibidos. No son para Le Pianc o Astrud. Mejor dejarlo para otro día, un día que no sea el día de nada.


Filias karpovianas: Punsetes y Cohete

Este sábado estaba prevista una verbena de San Joan algo atípica. Todos -absolutamente todos- los grupos de Madrid a los que teníamos curiosidad en ver por aquí tocaban en el Pocket (al que, ya que estamos, por algo llaman así). Los Punsetes, Cohete, Solex, Charades y Jonston. Los dos primeros fueron favoritos karpovianos y también los que más interés suscitan todavía en B'dum B'dum.

Al final, el impecable hilo argumental de la fiesta ha quedado algo desvirtuado, con la caída de Los Punsetes y la incorporación de First Nation, Githead (con Colin Newman, de Wire) y Luthea Salom. Todos ellos son musicalmente interesantes (bueno, Luthea Salom NO, la verdad), pero tienen poco que ver con la idea inicial de un pequeño festival para los que quieren evitarse viajes apresurados a Madrid.


Pero lo peor no es, por supuesto, que además toquen Githead o First Nation. Obviamente. Lo peor de todo es... bueno, ¿qué ha sido de Los Punsetes? Maldita suerte, para un grupo dotado de materia gris que todavía toca en directo... Basta con echarle un vistazo ocasional a los blogs de sus componentes, Triple Errre y en menor medida Andante Molto Grosso, para darse cuenta de la enorme personalidad que se esconde tras ese nombre inspirado en el sabio-idiota más célebre de España. Estas cosas son, nos repetimos tanto como sea necesario, cada vez más importantes en la democracia absolutista de Internet y sus cada vez más aburridos y saturados myspaces. Además, Los Punsetes no han hecho más que mejorar y mejorar con el tiempo, desde aquella primera maqueta demasiado ingenua, hasta convertirse en el híbrido perfecto entre Beef y TCR, recogiendo no solo el testigo musical de estos dos grupos sino también heredando buena parte de su inteligencia. Adiós ingenuidad, hola sustancia.

Pena infinita que no vengan.

Sin desmerecer, ojo, el pop en seis dimensiones de Solex, y todavía menos la vibración favorita de los Cohete, en un espléndido momento y superando, sin matar al padre, el sonido post-Patrullero.




B'dum b'dum


sábado, 21 de abril de 2007

Las metrópolis de Kikol Grau y otros estímulos visuales

Metrópolis (f. p. us. metrópoli. Del lat. metropŏlis, y este del gr. μητρόπολις)
1. Programa de TVE que aborda las vanguardias artísticas y especialmente las artes visuales.
2. Ciudad principal, cabeza de la provincia o Estado. Madrid, Barcelona. Barcelona, Madrid. El flujo de ideas no puede esperar al AVE. Tonto el que se espere. Tonto, más que tonto, imbécil. Pero un momento, calma, no tan aprisa...


Parte 1: Los que hacen cosas

Kikol Grau (1) presentó dentro del Festival de La Plaça Odisea (¿No debería ser "Odissea"?) los dos documentales realizados por él mismo, emitidos recientemente en el "Metrópolis" de La 2. Uno sobre Madrid, otro sobre Barcelona, a media hora por ciudad. El Maremágnum, para el que no conozca Barcelona, debe ser con diferencia el lugar más inapropiado para lo que se presenta como "un espacio y 6 días de abril para liberar la música", pero quién sabe, igual es cierto aquello tan bonito que decían los situacionistas, que "bajo la acera está la playa", y bajo esa fachada de falsa belleza creada para la seducción de lo más idiota del turismo que visita Barcelona existe algo que algún día, cuando los guiris tengan otro sitio a donde ir, podemos reclamar para nosotros. Por el momento sigue habiendo paella, Calvin Klein y Bershka para que ellos encuentren lo mismo que en sus casas pero al lado del mar, y una carpa gigante de Marina d'Or, que es imposible no ver, en la entrada desde el Moll de la Fusta, bien cerquita de la escultura de Roy Lichtenstein.

En cualquier caso, ni Kikol Grau ni Producciones Doradas ni el Depósito Legal (estos dos últimos organizadores del festival) tienen la culpa de todo esto. Y si la tienen, pesan bastante más otras cosas, como que los organizadores sean de "los que hacen algo", aquí y ahora, y que durante dos semanas se va a poder ver en el espigón artificial a Beef, Tarántula, Anticonceptivas, Los Carradine o Sibyl Vane (entre otros que nos dejamos a propósito), aunque el marco sea así de absurdo, lo cual no deja de tener su gracia si se piensa frívolamente.

Pero basta ya de marear la perdiz. Las músicas de Madrid y de Barcelona se ven así, desde la óptica de Kikol Grau:


Trailer madrileño

"Madrid, la nueva olla": Kikol es barcelonés, así que para la realización de este documental cuenta que se dejó llevar por ciertos cicerones de la capital. Entre eso y que era el primero de los reportajes, en plena fiebre del "Madrid Terminal", el resultado es algo desigual. Está demasiado pendiente de unos Humbert Humbert que dejaron de ser interesantes cuando robustecieron su sonido, o de esos Moustache que parecen salidos del almacén oscuro al que fue a parar la movida cuando los de dentro se cansaron de ella. Esto no es una crítica a Kikol. Él al menos crea algo donde antes no había nada. Es de agradecer que, al lado de los mencionados haya espacio para Gssh!Gssh! (amplia cobertura para Grabba Grabba Tape, en fase discurso mongol), (WA)tt (GINFERNO) o Alehop! (las Solex, Grimorio, Soul Bisontes). Bien por el trabajo de montaje, que consigue dar al conjunto un aire como de escena (la palabra prohibida) y mantiene en todo momento la vivacidad, con apuntes continuos al artwork y la filosofía DIY. Y bien también por la parte dedicada a Olaf Ladousse (Los Caballos de Düsseldorf) y sus Doo Rags. Al final, Kikol, que ya debía estar dándole vueltas en la cabeza al documental barcelonés, se las compone para dejar una frase en el aire: "Barcelona es diferente". Y lo es.


Trailer barcelonés

"Barcelona es diferente?": Mientras en "La nueva olla" se nota algo así como si fuese el resultado de haber "tirado del hilo" de una única madeja ajena ("Madrid Terminal"), con "Barcelona es diferente?" ocurre todo lo contrario. Se ve mucho más enfocado, con un amplio conocimiento del campo. Lo que hay (aunque inevitablemente incompleto) es en buena medida lo que tiene que haber. Producciones Doradas y La Colazione (ambos en el panel de links que tienes en el lateral desde el día cero) representan el presente más inquieto de esta Barcelona en la que aún sobreviven las maneras austrohúngaras, rubricadas en el documental mediante las Feria, 75% de Les Biscuits Salés. Fiel a la filosofía de evitar las caras más conocidas, Kikol elude a Astrud o Hidrogenesse. Sibyl Vane, a las que hemos visto crecer ante nuestros propios ojos, son en cuanto a popularidad la punta de un iceberg con una gran masa bajo el agua, Les Aus (antes The Cheese) son outsiders totales, y Le Pianc la nueva vida pop, a pesar de lo descolorido de esa entrevista en el local de ensayo. Están por supuesto los dos grupos con, hoy por hoy, la mayor energía creativa de la ciudad: Tarántula y Anticonceptivas (ambos también en el festival del Maremágnum). De nuevo buen montaje y diversas referencias a las artes gráficas como compañeras de viaje inseparables de la música. Ilustraciones de Arnau (Les Aus), conceptualismo visual de Tarántula, vídeos de las chicas de Tu Madre y, para los más observadores, un nombre no pronunciado que aparece dos veces: Marçal Forés.


Parte 2: Los que están fuera

El apreciado y añorado Marçal Forés, de los (parece que definitivamente) desparecidos Lorrries, es el autor de los dos clips utilizados en "Barcelona es diferente?". Marçal, que se fue a vivir a Londres justo después del lanzamiento de su corto "Yeah yeah yeah", dejó a esta ciudad huérfana de realizadores con ideas y metidos hasta las cejas en el ambiente underground más creativo (2). Apenas había firmado un par de vídeos, para The Cheese/Les Aus y Sibyl Vane, pero eso es mucho más de lo que ha habido desde entonces. Por eso, Kikol Grau no tiene más opción que utilizar ese material, algo antiguo, que es sin duda el más apropiado que se puede encontrar, tanto visual como documentalmente, perfectamente alineado con lo que eran esas dos canciones y esos dos grupos hace un par de años.

De Marçal se echan de menos muchas cosas. Algunas son humanas, como su buen humor y su eterna sonrisa, otras cinematográficas, ya nadie hace vídeos como los suyos, o filma a Los Bananas en medio de la carretera, en un corto en el que Quique "Días de Rubias" juega al ping-pong y se enamora. Finalmente, y nunca menos importantes, al menos por aquí, están los momentos musicales. Como los pocos directos que dieron los estupendos Lorrries. Durante dos meses el mejor grupo (ahora lo son Incrucificables) de una Barcelona que sí es la nuestra.

Marçal en la muy entrañable Ràdio Ciutat Vella. Grandes recuerdos. Ahora solo queda Días de Rubias.



The Cheese/Les Aus - Scooby Dude. Ideas en circulación, pasando de cabeza a cabeza; quesos y conejos ahí afuera; y al final todo se pone boca abajo.



Sibyl Vane - Invisible sin desaparecer del todo. Entonces gritábamos todos al unísono "¡garganta!" y pedíamos "Pachorra", aunque casi nunca nos hacían caso.


Parte 3: Los que vinieron de visita

Esta es la necesaria tercera parte. Un placer. Es necesaria para no acabar con un ataque de absurda melancolía por algo que todavía está pasando, muy poco justificable en un día en el que tocan Le Pianc, Hidrogenesse, Los Carradine, Beef, Tarántula, Darren Hayman y Deerhoof en diferentes escenarios de la ciudad. Nuestro último visitante viene de más lejos que Madrid, de más lejos que Londres. Llega desde Marte, en forma de corto de animación, con ese inconfundible encanto que tienen los vintage cartoons.

Stop Driving Us Crazy! (1959), de Mel Emde. Un modesto must libre de derechos de autor, redescubierto por los inquietos rastreadores de Papel Contiuo, y bajable sin remordimientos de archive.org. Esta primitiva y fantástica animación cincuentera, de estética y banda sonora jazz, da vida con un fino sentido del humor a las conclusiones mentales de un marciano en su fugaz visita al confuso y contradictorio mundo de los "dos piernas". Extraordinaria simplicidad y ritmo. Música de Benny Golson con Art Blakey y sus Jazz Messengers. Con un mensaje, "Reckless driving is a sin", que tal vez debería reciclar la DGT para su próxima campaña.

B'dum b'dum


(1) Se trata del mismo Kikol que fuese tercera parte de Por La Kara Productions, una especie de cooperativa en pro del cine gore nacida en la prehistoria barcelonesa, en aquel Centro Cultural La Papa donde también operaba Ràdio Pica. Fue cuando todavía se enviaban cartas en lugar de emails, y dio como fruto algún que otro corto, en el que los intestinos acababan fuera de su lugar natural, y un programa especializado (en cine gore, naturalmente) para Clot TV-Barcelona TV, cuya promo, divertida y amateur, todavía se puede ver aquí. Después de aquello, a Kikol Grau le perdimos la pista, hasta ahora.
(2) Con la honrosa excepción de los chicos del Rosa Parks.