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miércoles, 16 de mayo de 2007
Anticonceptivas Doradas
En nuestra imaginación, el plan para la dominación del mundo de Producciones Doradas pinta más que interesante. Qué demonios, es el mejor que conocemos. Hoy es el día dos. Después del ya imprescindible "Esperando a Ramón" de Tarántula, que les ha llevado a lo que ellos mismos describen aquí como una "salida por la puerta grande de la SGAE", llega bajo la misma idea el primer LP (a falta de algo más apropiado, usemos esta palabra, que estrictamente sigue traduciéndose por "larga duración" y no "vinilo 12 pulgadas") de Anticonceptivas.
Así que el protagonismo del día está compartido. Por una parte está la idea, en el fondo el experimento, que sigue consistiendo en la edición/distribución gratuita de álbumes completamente nuevos. Concebidos como tales y recién salidos del estudio. LPs lanzados como LPs en la red. Ediciones inagotables, la música al alcance de todos, sin hipocresías ni caras promociones ni campañas de remordimiento público ni, al fin, estúpidos dobles raseros. La pesadilla de papito y los que le administran los dineros, epítome de todo lo anterior. La de Producciones Doradas, repetimos, es una IDEA con mayúsculas, de las que seguramente sirvan para algo, en un mundo en el que la palabra "descarga" ya no atrae ni a los novatos con el google. En cuanto a la puerta de la SGAE, no nos cabe la menor duda de que cada vez será más grande.
Y luego, en un lugar no menos importante, está el disco de Anticonceptivas. El duo-cuarteto, en cuya alocada música conviven personajes como el Arcipreste de Hita con la casi tangible presencia de Desechables o los Camps, la surf guitar sobre paisajes pop deformes tal y como la concebían los Bichos, el do-wop en una imposible versión que hicieran Kaka de Luxe o los Raunch Hands después de escuchar "Cecilia Ann"... y muchas cosas más. Etcétera, que se dice. Su evolución ha sido de menos a más, o de más a mucho más. Visto desde la distancia -desde un imperdonable despiste en más casos de los deseables-, no cabe ninguna duda de que se encuentran en un punto álgido, así que lo de hoy es para marcarlo con rotulador gordo. Aunque toquen simultáneamente Sisa y Saturday Looks Good To Me en otros puntos de la ciudad. Ea.
¿Que qué es lo que hay que hacer con el rotulador gordo? Destaparlo primero, hacer un círculo bien gordo alrededor del día 17 de mayo después, y apuntar esto:
PRESENTACIÓN del primer LP de ANTICONCEPTIVAS
17 de mayo
Sal Big Bang (Bcn)
C/Botella nº 7
22'30h
5 euros con Cd de regalo
descárdatelo gratis a partir del mismo día en
www.anticonceptivas.net
B'dum b'dum
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miércoles, 25 de abril de 2007
Tarantulismo o barbarie
Finalmente, se produjo una inversión sabatina. Mientras La 2 del Apolo se revela sin remedio como un auténtico infierno, nada divertido (1) y poco fiable, un criadero de fobias y un obstáculo para cualquier tipo de relación entre personas que no sea el flirteo trendie, la Plaça de l'Odissea (corrigiendo la ortografía del cartel nos decantaremos por las dos eses) es como un escupitajo en el gélido y anodino Maregmágnum. O "Marimando", como dice la madre de Antonio Carradine, sabia mujer con una inmensa sustancia humana que la aparta inconscientemente de las cosas planificadas para otros. Antonio, no cabe la menor duda, ha heredado sus genes.
Si es verdad que -otra gran frase de un Antonio inspiradísimo, cuya perla indiscutible de la noche fue la coletilla de connotaciones rosaluxemburguesas que titula esto- al festival le quedan dos telediarios, gracias a la subida del nivel del mar y el cambio climático, el Marimando es exactamente el sitio en el que había que estar el sábado (2). Lo más seguro es que no se vuelvan a producir contrastes como estos: Los Carradine, Beef y Tarántula en el punto más cercano a Mallorca al que un guiri puede tener acceso mientras visita lo que supone que es Barcelona. Lo del sábado fue a todos los efectos una frikada. El Marimando tomado por un tarantulismo caníbal. O eso, o barbarie.
De Tarántula nos creemos ciertas cosas, y algunas otras un poco menos. Pero la mente humana cree exactamente lo que quiere creer. Lee los signos que quiere leer. Y sea lo que sea el tarantulismo, algo está pasando en Barcelona gracias a él. Esa es más o menos la realidad. Los "ismos", por idiotas o indefinidos que puedan resultar, siempre son mejores que los "hacemos lo que nos sale". Tarantulismo implica gente apuntando hacia algún lugar, aunque ese lugar sea algo que asusta y exaspera a las mentes bienpensantes.
Lo cierto es que, pese a las reticencias que parecen provocar en ciertos sectores, del ninguneo generalizado de Joder Around hemos pasado a la creencia mayoritaria de que Tarántula son la bomba. Y lo son. Barcelona no está acostumbrada a coyotadas y canallismo como el suyo, lo castizo siempre ha tirado para atrás como empujado por un huracán de corrección política en versión catalanista. Por eso, los excesos de Tarántula y su retorcida personalidad (muchos utilizan "venenosa", un adjetivo tan estúpido como fácil, "inspirado" por el nombre del grupo) los hacen totalmente incompatibles con el buen gusto, o compatibles con otro gusto. Un ejemplo: la camiseta estampada con la Verge de Montserrat que vestía Vincent Leone el sábado. O la intro "sentida" del Pallars a pachas entre Joe Crepúsculo y David Beef (otro tarantulista nato, para muestra esto), boicoteada por los propios Tarántula.
Mientras otros fracasan estrepitosamente tratando de encontrar una pose arrogante, Tarántula, que superada la moderación no parecen tener nada de lo que avergonzarse, dejan que sus personalidades choquen tal cual, e improvisan absurdas escenas que parecen sacadas de un especial televisivo nocturno con Chiquito y Faemino (y Cansado). Quienes hayan escuchado "Esperando a Ramón" saben que Tarántula se pueden permitir ciertas salidas de tono, porque las canciones son magníficas, aunque eso tal vez sea una materia merecedora de mayor detalle en el futuro, otro día. Ese aliento de carajillo siglo XXI es algo que no tiene nadie más, ni siquiera lo tendrían aquellas Hornadas Aberrantes a las que tanto deben (Derribos Arias, los primeros, Glutamato Ye-Yé, los segundos) de haber sobrevivido hasta hoy. Al fin y al cabo, toda conclusión pasa porque su nauseabundo comportamiento, ese universo de Apocalipsis Mongólica que proclaman, se encuentra perfectamente respaldado musicalmente. Sin menospreciar la astuta política de Producciones Doradas y el efecto de un envoltorio global consistente y dirigido, llámese tarantulismo. Si uno es un mojigato o tiene una mente en forma de cajón, no puede hacer otra cosa que odiarlo a muerte. En caso contrario puede sumarse a él. Total, si el tarantulismo fracasa siempre nos quedará la barbarie.
B'dum b'dum
[Imágenes robadas del fotolog de Tarántula]
[Aunque no sea lo mismo que verlos en directo, varias canciones de Tarántula se pueden escuchar aquí]
[Alguien se ha olvidado de pagar el dominio, y ahora mismo no se puede acceder a www.tarantulismo.com para, por ejemplo, descargar gratuitamente "Esperando a Ramón"]
(1) Exceptuando, naturalmente, la actuación de Deerhoof.
(2) Sin desmerecer a Le Pianc e Hidrogenesse, que tocaban a la misma hora en Bikini, o a Darren Hayman, al cual se podía ver por unas 4000 (¡cuatro mil!) pesetas de las de antes no sé dónde.
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sábado, 21 de abril de 2007
Las metrópolis de Kikol Grau y otros estímulos visuales
Metrópolis (f. p. us. metrópoli. Del lat. metropŏlis, y este del gr. μητρόπολις)
1. Programa de TVE que aborda las vanguardias artísticas y especialmente las artes visuales.
2. Ciudad principal, cabeza de la provincia o Estado. Madrid, Barcelona. Barcelona, Madrid. El flujo de ideas no puede esperar al AVE. Tonto el que se espere. Tonto, más que tonto, imbécil. Pero un momento, calma, no tan aprisa...
Parte 1: Los que hacen cosas
Kikol Grau (1) presentó dentro del Festival de La Plaça Odisea (¿No debería ser "Odissea"?) los dos documentales realizados por él mismo, emitidos recientemente en el "Metrópolis" de La 2. Uno sobre Madrid, otro sobre Barcelona, a media hora por ciudad. El Maremágnum, para el que no conozca Barcelona, debe ser con diferencia el lugar más inapropiado para lo que se presenta como "un espacio y 6 días de abril para liberar la música", pero quién sabe, igual es cierto aquello tan bonito que decían los situacionistas, que "bajo la acera está la playa", y bajo esa fachada de falsa belleza creada para la seducción de lo más idiota del turismo que visita Barcelona existe algo que algún día, cuando los guiris tengan otro sitio a donde ir, podemos reclamar para nosotros. Por el momento sigue habiendo paella, Calvin Klein y Bershka para que ellos encuentren lo mismo que en sus casas pero al lado del mar, y una carpa gigante de Marina d'Or, que es imposible no ver, en la entrada desde el Moll de la Fusta, bien cerquita de la escultura de Roy Lichtenstein.
En cualquier caso, ni Kikol Grau ni Producciones Doradas ni el Depósito Legal (estos dos últimos organizadores del festival) tienen la culpa de todo esto. Y si la tienen, pesan bastante más otras cosas, como que los organizadores sean de "los que hacen algo", aquí y ahora, y que durante dos semanas se va a poder ver en el espigón artificial a Beef, Tarántula, Anticonceptivas, Los Carradine o Sibyl Vane (entre otros que nos dejamos a propósito), aunque el marco sea así de absurdo, lo cual no deja de tener su gracia si se piensa frívolamente.
Pero basta ya de marear la perdiz. Las músicas de Madrid y de Barcelona se ven así, desde la óptica de Kikol Grau:
Trailer madrileño
"Madrid, la nueva olla": Kikol es barcelonés, así que para la realización de este documental cuenta que se dejó llevar por ciertos cicerones de la capital. Entre eso y que era el primero de los reportajes, en plena fiebre del "Madrid Terminal", el resultado es algo desigual. Está demasiado pendiente de unos Humbert Humbert que dejaron de ser interesantes cuando robustecieron su sonido, o de esos Moustache que parecen salidos del almacén oscuro al que fue a parar la movida cuando los de dentro se cansaron de ella. Esto no es una crítica a Kikol. Él al menos crea algo donde antes no había nada. Es de agradecer que, al lado de los mencionados haya espacio para Gssh!Gssh! (amplia cobertura para Grabba Grabba Tape, en fase discurso mongol), (WA)tt (GINFERNO) o Alehop! (las Solex, Grimorio, Soul Bisontes). Bien por el trabajo de montaje, que consigue dar al conjunto un aire como de escena (la palabra prohibida) y mantiene en todo momento la vivacidad, con apuntes continuos al artwork y la filosofía DIY. Y bien también por la parte dedicada a Olaf Ladousse (Los Caballos de Düsseldorf) y sus Doo Rags. Al final, Kikol, que ya debía estar dándole vueltas en la cabeza al documental barcelonés, se las compone para dejar una frase en el aire: "Barcelona es diferente". Y lo es.
Trailer barcelonés
"Barcelona es diferente?": Mientras en "La nueva olla" se nota algo así como si fuese el resultado de haber "tirado del hilo" de una única madeja ajena ("Madrid Terminal"), con "Barcelona es diferente?" ocurre todo lo contrario. Se ve mucho más enfocado, con un amplio conocimiento del campo. Lo que hay (aunque inevitablemente incompleto) es en buena medida lo que tiene que haber. Producciones Doradas y La Colazione (ambos en el panel de links que tienes en el lateral desde el día cero) representan el presente más inquieto de esta Barcelona en la que aún sobreviven las maneras austrohúngaras, rubricadas en el documental mediante las Feria, 75% de Les Biscuits Salés. Fiel a la filosofía de evitar las caras más conocidas, Kikol elude a Astrud o Hidrogenesse. Sibyl Vane, a las que hemos visto crecer ante nuestros propios ojos, son en cuanto a popularidad la punta de un iceberg con una gran masa bajo el agua, Les Aus (antes The Cheese) son outsiders totales, y Le Pianc la nueva vida pop, a pesar de lo descolorido de esa entrevista en el local de ensayo. Están por supuesto los dos grupos con, hoy por hoy, la mayor energía creativa de la ciudad: Tarántula y Anticonceptivas (ambos también en el festival del Maremágnum). De nuevo buen montaje y diversas referencias a las artes gráficas como compañeras de viaje inseparables de la música. Ilustraciones de Arnau (Les Aus), conceptualismo visual de Tarántula, vídeos de las chicas de Tu Madre y, para los más observadores, un nombre no pronunciado que aparece dos veces: Marçal Forés.
Parte 2: Los que están fuera
El apreciado y añorado Marçal Forés, de los (parece que definitivamente) desparecidos Lorrries, es el autor de los dos clips utilizados en "Barcelona es diferente?". Marçal, que se fue a vivir a Londres justo después del lanzamiento de su corto "Yeah yeah yeah", dejó a esta ciudad huérfana de realizadores con ideas y metidos hasta las cejas en el ambiente underground más creativo (2). Apenas había firmado un par de vídeos, para The Cheese/Les Aus y Sibyl Vane, pero eso es mucho más de lo que ha habido desde entonces. Por eso, Kikol Grau no tiene más opción que utilizar ese material, algo antiguo, que es sin duda el más apropiado que se puede encontrar, tanto visual como documentalmente, perfectamente alineado con lo que eran esas dos canciones y esos dos grupos hace un par de años.
De Marçal se echan de menos muchas cosas. Algunas son humanas, como su buen humor y su eterna sonrisa, otras cinematográficas, ya nadie hace vídeos como los suyos, o filma a Los Bananas en medio de la carretera, en un corto en el que Quique "Días de Rubias" juega al ping-pong y se enamora. Finalmente, y nunca menos importantes, al menos por aquí, están los momentos musicales. Como los pocos directos que dieron los estupendos Lorrries. Durante dos meses el mejor grupo (ahora lo son Incrucificables) de una Barcelona que sí es la nuestra.
The Cheese/Les Aus - Scooby Dude. Ideas en circulación, pasando de cabeza a cabeza; quesos y conejos ahí afuera; y al final todo se pone boca abajo.
Sibyl Vane - Invisible sin desaparecer del todo. Entonces gritábamos todos al unísono "¡garganta!" y pedíamos "Pachorra", aunque casi nunca nos hacían caso.
Parte 3: Los que vinieron de visita
Esta es la necesaria tercera parte. Un placer. Es necesaria para no acabar con un ataque de absurda melancolía por algo que todavía está pasando, muy poco justificable en un día en el que tocan Le Pianc, Hidrogenesse, Los Carradine, Beef, Tarántula, Darren Hayman y Deerhoof en diferentes escenarios de la ciudad. Nuestro último visitante viene de más lejos que Madrid, de más lejos que Londres. Llega desde Marte, en forma de corto de animación, con ese inconfundible encanto que tienen los vintage cartoons.
Stop Driving Us Crazy! (1959), de Mel Emde. Un modesto must libre de derechos de autor, redescubierto por los inquietos rastreadores de Papel Contiuo, y bajable sin remordimientos de archive.org. Esta primitiva y fantástica animación cincuentera, de estética y banda sonora jazz, da vida con un fino sentido del humor a las conclusiones mentales de un marciano en su fugaz visita al confuso y contradictorio mundo de los "dos piernas". Extraordinaria simplicidad y ritmo. Música de Benny Golson con Art Blakey y sus Jazz Messengers. Con un mensaje, "Reckless driving is a sin", que tal vez debería reciclar la DGT para su próxima campaña.
B'dum b'dum
(1) Se trata del mismo Kikol que fuese tercera parte de Por La Kara Productions, una especie de cooperativa en pro del cine gore nacida en la prehistoria barcelonesa, en aquel Centro Cultural La Papa donde también operaba Ràdio Pica. Fue cuando todavía se enviaban cartas en lugar de emails, y dio como fruto algún que otro corto, en el que los intestinos acababan fuera de su lugar natural, y un programa especializado (en cine gore, naturalmente) para Clot TV-Barcelona TV, cuya promo, divertida y amateur, todavía se puede ver aquí. Después de aquello, a Kikol Grau le perdimos la pista, hasta ahora.
(2) Con la honrosa excepción de los chicos del Rosa Parks.
1. Programa de TVE que aborda las vanguardias artísticas y especialmente las artes visuales.
2. Ciudad principal, cabeza de la provincia o Estado. Madrid, Barcelona. Barcelona, Madrid. El flujo de ideas no puede esperar al AVE. Tonto el que se espere. Tonto, más que tonto, imbécil. Pero un momento, calma, no tan aprisa...
Parte 1: Los que hacen cosas
Kikol Grau (1) presentó dentro del Festival de La Plaça Odisea (¿No debería ser "Odissea"?) los dos documentales realizados por él mismo, emitidos recientemente en el "Metrópolis" de La 2. Uno sobre Madrid, otro sobre Barcelona, a media hora por ciudad. El Maremágnum, para el que no conozca Barcelona, debe ser con diferencia el lugar más inapropiado para lo que se presenta como "un espacio y 6 días de abril para liberar la música", pero quién sabe, igual es cierto aquello tan bonito que decían los situacionistas, que "bajo la acera está la playa", y bajo esa fachada de falsa belleza creada para la seducción de lo más idiota del turismo que visita Barcelona existe algo que algún día, cuando los guiris tengan otro sitio a donde ir, podemos reclamar para nosotros. Por el momento sigue habiendo paella, Calvin Klein y Bershka para que ellos encuentren lo mismo que en sus casas pero al lado del mar, y una carpa gigante de Marina d'Or, que es imposible no ver, en la entrada desde el Moll de la Fusta, bien cerquita de la escultura de Roy Lichtenstein.
En cualquier caso, ni Kikol Grau ni Producciones Doradas ni el Depósito Legal (estos dos últimos organizadores del festival) tienen la culpa de todo esto. Y si la tienen, pesan bastante más otras cosas, como que los organizadores sean de "los que hacen algo", aquí y ahora, y que durante dos semanas se va a poder ver en el espigón artificial a Beef, Tarántula, Anticonceptivas, Los Carradine o Sibyl Vane (entre otros que nos dejamos a propósito), aunque el marco sea así de absurdo, lo cual no deja de tener su gracia si se piensa frívolamente.
Pero basta ya de marear la perdiz. Las músicas de Madrid y de Barcelona se ven así, desde la óptica de Kikol Grau:
Trailer madrileño
"Madrid, la nueva olla": Kikol es barcelonés, así que para la realización de este documental cuenta que se dejó llevar por ciertos cicerones de la capital. Entre eso y que era el primero de los reportajes, en plena fiebre del "Madrid Terminal", el resultado es algo desigual. Está demasiado pendiente de unos Humbert Humbert que dejaron de ser interesantes cuando robustecieron su sonido, o de esos Moustache que parecen salidos del almacén oscuro al que fue a parar la movida cuando los de dentro se cansaron de ella. Esto no es una crítica a Kikol. Él al menos crea algo donde antes no había nada. Es de agradecer que, al lado de los mencionados haya espacio para Gssh!Gssh! (amplia cobertura para Grabba Grabba Tape, en fase discurso mongol), (WA)tt (GINFERNO) o Alehop! (las Solex, Grimorio, Soul Bisontes). Bien por el trabajo de montaje, que consigue dar al conjunto un aire como de escena (la palabra prohibida) y mantiene en todo momento la vivacidad, con apuntes continuos al artwork y la filosofía DIY. Y bien también por la parte dedicada a Olaf Ladousse (Los Caballos de Düsseldorf) y sus Doo Rags. Al final, Kikol, que ya debía estar dándole vueltas en la cabeza al documental barcelonés, se las compone para dejar una frase en el aire: "Barcelona es diferente". Y lo es.
Trailer barcelonés
"Barcelona es diferente?": Mientras en "La nueva olla" se nota algo así como si fuese el resultado de haber "tirado del hilo" de una única madeja ajena ("Madrid Terminal"), con "Barcelona es diferente?" ocurre todo lo contrario. Se ve mucho más enfocado, con un amplio conocimiento del campo. Lo que hay (aunque inevitablemente incompleto) es en buena medida lo que tiene que haber. Producciones Doradas y La Colazione (ambos en el panel de links que tienes en el lateral desde el día cero) representan el presente más inquieto de esta Barcelona en la que aún sobreviven las maneras austrohúngaras, rubricadas en el documental mediante las Feria, 75% de Les Biscuits Salés. Fiel a la filosofía de evitar las caras más conocidas, Kikol elude a Astrud o Hidrogenesse. Sibyl Vane, a las que hemos visto crecer ante nuestros propios ojos, son en cuanto a popularidad la punta de un iceberg con una gran masa bajo el agua, Les Aus (antes The Cheese) son outsiders totales, y Le Pianc la nueva vida pop, a pesar de lo descolorido de esa entrevista en el local de ensayo. Están por supuesto los dos grupos con, hoy por hoy, la mayor energía creativa de la ciudad: Tarántula y Anticonceptivas (ambos también en el festival del Maremágnum). De nuevo buen montaje y diversas referencias a las artes gráficas como compañeras de viaje inseparables de la música. Ilustraciones de Arnau (Les Aus), conceptualismo visual de Tarántula, vídeos de las chicas de Tu Madre y, para los más observadores, un nombre no pronunciado que aparece dos veces: Marçal Forés.
Parte 2: Los que están fuera
El apreciado y añorado Marçal Forés, de los (parece que definitivamente) desparecidos Lorrries, es el autor de los dos clips utilizados en "Barcelona es diferente?". Marçal, que se fue a vivir a Londres justo después del lanzamiento de su corto "Yeah yeah yeah", dejó a esta ciudad huérfana de realizadores con ideas y metidos hasta las cejas en el ambiente underground más creativo (2). Apenas había firmado un par de vídeos, para The Cheese/Les Aus y Sibyl Vane, pero eso es mucho más de lo que ha habido desde entonces. Por eso, Kikol Grau no tiene más opción que utilizar ese material, algo antiguo, que es sin duda el más apropiado que se puede encontrar, tanto visual como documentalmente, perfectamente alineado con lo que eran esas dos canciones y esos dos grupos hace un par de años.
De Marçal se echan de menos muchas cosas. Algunas son humanas, como su buen humor y su eterna sonrisa, otras cinematográficas, ya nadie hace vídeos como los suyos, o filma a Los Bananas en medio de la carretera, en un corto en el que Quique "Días de Rubias" juega al ping-pong y se enamora. Finalmente, y nunca menos importantes, al menos por aquí, están los momentos musicales. Como los pocos directos que dieron los estupendos Lorrries. Durante dos meses el mejor grupo (ahora lo son Incrucificables) de una Barcelona que sí es la nuestra.
The Cheese/Les Aus - Scooby Dude. Ideas en circulación, pasando de cabeza a cabeza; quesos y conejos ahí afuera; y al final todo se pone boca abajo.
Sibyl Vane - Invisible sin desaparecer del todo. Entonces gritábamos todos al unísono "¡garganta!" y pedíamos "Pachorra", aunque casi nunca nos hacían caso.
Parte 3: Los que vinieron de visita
Esta es la necesaria tercera parte. Un placer. Es necesaria para no acabar con un ataque de absurda melancolía por algo que todavía está pasando, muy poco justificable en un día en el que tocan Le Pianc, Hidrogenesse, Los Carradine, Beef, Tarántula, Darren Hayman y Deerhoof en diferentes escenarios de la ciudad. Nuestro último visitante viene de más lejos que Madrid, de más lejos que Londres. Llega desde Marte, en forma de corto de animación, con ese inconfundible encanto que tienen los vintage cartoons.
Stop Driving Us Crazy! (1959), de Mel Emde. Un modesto must libre de derechos de autor, redescubierto por los inquietos rastreadores de Papel Contiuo, y bajable sin remordimientos de archive.org. Esta primitiva y fantástica animación cincuentera, de estética y banda sonora jazz, da vida con un fino sentido del humor a las conclusiones mentales de un marciano en su fugaz visita al confuso y contradictorio mundo de los "dos piernas". Extraordinaria simplicidad y ritmo. Música de Benny Golson con Art Blakey y sus Jazz Messengers. Con un mensaje, "Reckless driving is a sin", que tal vez debería reciclar la DGT para su próxima campaña.B'dum b'dum
(1) Se trata del mismo Kikol que fuese tercera parte de Por La Kara Productions, una especie de cooperativa en pro del cine gore nacida en la prehistoria barcelonesa, en aquel Centro Cultural La Papa donde también operaba Ràdio Pica. Fue cuando todavía se enviaban cartas en lugar de emails, y dio como fruto algún que otro corto, en el que los intestinos acababan fuera de su lugar natural, y un programa especializado (en cine gore, naturalmente) para Clot TV-Barcelona TV, cuya promo, divertida y amateur, todavía se puede ver aquí. Después de aquello, a Kikol Grau le perdimos la pista, hasta ahora.
(2) Con la honrosa excepción de los chicos del Rosa Parks.
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